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Ezra Sutuel es el nombre etíope del libro conocido en Occidente como 4 Esdras (Vulgata) o 2 Esdras 3-14 (protestante), y 3 Esdras en la tradición eslava y ortodoxa rusa. El nombre 'Sutuel' es la forma etíope de 'Shealtiel' (Salatiel), hijo del rey Joaquín, a quien el texto atribuye la autoría. El libro es un apocalipsis judío compuesto probablemente a finales del siglo I d.C., tras la destrucción del Segundo Templo en el año 70 d.C. El autor original escribió en hebreo o arameo, pero el texto griego se perdió, sobreviviendo principalmente en traducciones latinas, etíopes, siríacas, armenias y árabes. En la Iglesia Ortodoxa Etíope, se considera canónico y forma parte del Antiguo Testamento.

Ezra Sutuel

Capítulo 7

1

Y respondí y dije: Oh Señor mi Señor, dije entonces y digo ahora otra vez, que bienaventurados son todos aquellos que vinieron y guardaron los mandamientos que fueron establecidos por ti.

2

Pero en cuanto a aquellos sobre los cuales mi petición fue hecha, ¿quién es, pues, de aquellos que vinieron, que no haya pecado? ¿O quién de entre los nacidos no ha transgredido tu mandamiento?

3

Y ahora veo que para pocos aquel mundo venidero producirá deleite, pero para muchos tormento.

4

Pues hay en nosotros el corazón maligno que nos ha hecho errar de estas cosas, y nos ha conducido a la corrupción, y nos ha mostrado los caminos de la muerte, y nos ha hecho conocer las sendas de la perdición, y nos ha alejado para siempre de la vida; y esto no de pocos, sino de todos los que han sido.

5

Y él respondió y me dijo: Oyeme, y hablaré contigo, y una vez más te instruiré.

6

Por esta causa el Altísimo no hizo un mundo, sino dos.

7

Tú, sin embargo, porque dijiste que no hay muchos justos, sino pocos, oye la respuesta a esto:

8

Si tienes piedras preciosas y pocas, ¿pondrás con ellas plomo y barro?

9

Y yo dije: ¿Cómo, oh Señor, es eso posible? Y él respondió y me dijo: No sólo eso, sino pregunta a la tierra, y ella te dirá; habla con ella, y ella te recitará.

10

Dile: ¿Has producido oro, y plata, y cobre, y hierro, y plomo, y barro?

11

Pero la plata es más abundante que el oro, y el cobre que la plata, y el hierro que el cobre, y el plomo que el hierro, y el barro que el plomo.

12

Calcula, pues, y ve, ¿qué es precioso y deseable, las muchas cosas o las pocas?

13

Y respondí y dije: Oh Señor mi Señor: Las cosas abundantes son las que no tienen valor, y las cosas pocas son preciosas.

14

Y él respondió y me dijo: Calcula, pues, en tu propia mente lo que has pensado. Porque todo aquel que tiene un poco que es raro se alegra más con ello que aquel que tiene lo que es abundante.

15

Así también es la promesa de mi juicio; pues me regocijo y deleito con los pocos que viven, porque son ellos los que ahora fortalecen mi gloria, y por amor de ellos mi nombre es ahora exaltado.

16

Y no me entristezco sobre la multitud de aquellos que perecen; pues estos son los que ahora son hechos como un soplo, y como humo son contados, y son comparables a la llama; que son quemados y extinguidos.

17

Y respondí y dije: Oh, ¿qué has hecho, oh tierra, que estos han nacido de ti y van a la perdición? Si ahora el entendimiento es del polvo como el resto de la creación,

18

habría sido mejor si también el polvo no hubiera existido, para que el entendimiento no viniera a existir de allí.

19

Ahora, sin embargo, el entendimiento crece con nosotros; y por esta causa somos atormentados, porque mientras lo conocemos, estamos pereciendo.

20

Láméntese la raza de los hombres, pero alégrense las bestias del campo. Laméntense todos los que nacen, pero exulten el ganado y el rebaño.

21

Pues es mucho mejor para ellos que para nosotros, porque no esperan el juicio, ni conocen el tormento, ni la vida después de la muerte les fue prometida.

22

Pues ¿qué provecho tenemos en que vivamos, si hemos de sufrir tormento? Pues todos los que nacen están contaminados con pecados, y están llenos de iniquidades, y sobre ellos pesan gravemente sus ofensas.

23

¡Y si después de la muerte no viniéramos a juicio, habría sido mucho mejor para nosotros!

24

Y él respondió y me dijo: Cuando el Altísimo hizo el mundo, y Adán y todo lo que de él vino, primero preparó el juicio, y las cosas que pertenecen al juicio.

25

Y ahora por tus propias palabras entiende que dijiste que el entendimiento crece con nosotros.

26

Por tanto, los habitantes de la tierra por esta razón han de sufrir tormento, porque teniendo entendimiento cometieron iniquidad, y habiendo recibido mandamientos no los guardaron, sí, la ley que les fue dada rechazaron.

27

¿Y qué tienen ellos para decir en el juicio? ¿O cómo abrirán la boca y hablarán en el último tiempo?

28

Pues, ¿por cuánto tiempo ha sido el Altísimo longánimo con los habitantes del mundo, y no ciertamente por amor de ellos, sino por causa de los tiempos ordenados?

29

Y respondí y dije: Si he hallado favor delante de ti, oh Señor mi Señor, haz saber a tu siervo también esto: si después de la muerte ahora, cuando entregamos, cada uno de nosotros, nuestra alma, si hemos de ser guardados en reposo hasta que vengan aquellos tiempos en que renovarás tu creación, o hemos de sufrir tormento inmediatamente.

30

Y él respondió y me dijo: Te haré saber acerca de esto también; pero no te mezcles con los rebeldes, ni te numeres con aquellos que sufren tormento.

31

Pues tienes un tesoro de obras depositado con el Altísimo, y no te será mostrado hasta los últimos tiempos.

32

Pero acerca de la muerte, la enseñanza es esta: Cuando el decreto decisivo del juicio sale del Altísimo acerca de un hombre, que él morirá, cuando el espíritu se separa del cuerpo, para que sea enviado a aquel que lo dio, primero adora la gloria de Dios.

33

Pero si es de los negadores, o de aquellos que no guardaron los caminos del Altísimo, o de aquellos que odiaron a los que llevan a Dios, estas almas no entran en las cámaras, sino desde entonces están en tormento, suspirando y angustiadas, de siete maneras.

34

La primera manera: porque resistieron la ley del Altísimo.

35

La segunda manera: porque son incapaces de arrepentirse y hacer buenas obras por las cuales puedan vivir.

36

La tercera manera: porque ven la recompensa reservada para aquellos que creyeron.

37

La cuarta manera: cuando conocen y entienden el tormento que les está preparado en el último tiempo.

38

La quinta manera: porque ven las cámaras de las otras almas, que son guardadas por ángeles en gran quietud.

39

La sexta manera: porque ven el tormento que está preparado para ellas desde entonces.

40

La séptima manera, que excede todas las maneras arriba dichas: porque desfallecen de confusión, y llegan al fin por la vergüenza, y arden de miedo, al ver la gloria del Altísimo delante de quien ahora pecaron en su vida, y delante de quien están destinados a ser juzgados en el último tiempo.

41

De aquellos, sin embargo, que guardaron el camino del Altísimo, esta es la manera, cuando llegue el día en que serán libertados de este vaso corruptible.

42

Pues en el tiempo en que habitaron en él sirvieron al Altísimo penosamente, y a todas las horas soportaron peligro, a fin de guardar perfectamente la ley del legislador.

43

Por tanto, esta es la palabra acerca de ellos.

44

Primero contemplan con gran alegría la gloria del Altísimo, que los guió, y descansan de siete maneras.

45

La primera manera: porque con mucho trabajo se esforzaron para vencer el pensamiento maligno que fue formado con ellos, para que no se desviaran de la vida a la muerte.

46

La segunda manera: porque ven el remolino por el cual las almas de los impíos son remolinadas e impelidas, y el tormento reservado para ellas.

47

La tercera manera: porque ven el testimonio que su Creador testifica acerca de ellos; porque guardaron la ley que les fue confiada.

48

La cuarta manera: porque ven y entienden el reposo en que ahora, así que son reunidos en sus cámaras, descansan en profundo reposo, y son guardados por ángeles; y la gloria que les está reservada en el último tiempo.

49

La quinta manera: porque se regocijan de haber ahora huido de lo que es corruptible, y de que heredan lo que está por venir; y además de esto ven la angustia y el mucho trabajo de que fueron libertados, y el amplio espacio que están destinados a recibir, y las delicias que han de ganar, y ser inmortales.

50

La sexta manera: cuando les sea mostrado cómo sus rostros están destinados a brillar como el sol, y cómo están destinados a ser hechos como la luz de las estrellas, y no más corruptibles.

51

La séptima manera, que excede todas estas arriba dichas: porque exultan con osadía, y están confiados y no avergonzados, y se apresuran a contemplar el rostro de aquel a quien sirvieron en su vida y de quien están destinados a ser glorificados, y de quien están destinados a recibir recompensa.

52

Estas son las maneras de las almas de los justos que desde ahora son anunciadas; y la manera de los tormentos antes dichos los resistentes recibirán.

53

Y respondí y dije: ¿Es entonces dado lugar o tiempo a las almas, después que se separan del cuerpo, para ver lo que me has dicho?

54

Y él respondió y me dijo: Siete días tienen libertad para que en estos siete días puedan ver estas cosas arriba dichas; y después de esto serán reunidas en sus cámaras.

55

Y respondí y dije: Si he hallado favor ante tu vista, haz saber a tu siervo también esto: si en el Día del Juicio los justos pueden interceder por los impíos, o rogar al Altísimo por ellos,

56

ya sean padres en favor de sus hijos, ya hijos en favor de sus padres, ya hermanos en favor de sus hermanos, ya parientes en favor de sus parientes, ya amigos en favor de sus amigos.

57

Y él respondió y me dijo: Porque has hallado favor delante de mi vista, te haré saber acerca de esto también. El Día del Juicio es un día decisivo, y que declara a todos el sello de la verdad. Pues así como ahora un padre no envía a un hijo, o un hijo a su padre, o un señor a su siervo, o un amigo a su amigo más querido para que en su lugar enferme, o duerma, o coma, o sea curado;

58

así también entonces nadie puede orar en favor de alguien en aquel día, ni uno pondrá una carga sobre alguien, pues todos entonces llevan cada uno su propia justicia o su iniquidad.

59

Y respondí y dije: ¿Cómo es, entonces, mi Señor, que hemos hallado que antaño Abraham oró por los sodomitas, y Moisés por nuestros padres que pecaron en el desierto?

60

Y Josué después de él por Israel, en los días de Acán. Y Samuel y David por la destrucción. Y Salomón por aquellos que habían de venir al santuario. Y Elías por aquellos que recibieron la lluvia. Y por uno que estaba muerto, para que viviera. Y Ezequías por el pueblo, en los días de Senaquerib. Y muchos por muchos.

61

Y él respondió y me dijo: Este es el significado: Para los impíos no hay intercesión en el día del juicio, pero para los justos sí hay.

62

Pues aquellos que son como los impíos nada tienen que decir; pero aquellos que son como los justos tienen que hablar por otros, como ellos mismos tienen, en su favor.

63

Y respondí y dije: Esta es mi primera y última palabra: que habría sido mejor para la tierra no haber producido a Adán, o entonces, cuando lo produjo, que lo hubieras instruido para no pecar.

64

Pues ¿qué provecho tienen todos los que vinieron a vivir aquí en aflicción, y cuando mueren esperar tormento?

65

Oh, ¿qué has hecho, Adán? Pues aunque fuiste tú que pecaste, el mal no fue solamente tuyo, sino nuestro también, nosotros que somos de ti.

66

Pues ¿qué ventaja hay en que he aquí que nos es prometido un tiempo inmortal, mientras hemos hecho las obras que traen la muerte?

67

¿Y que nos ha sido dada a conocer una esperanza imperecedera, mientras miserablemente somos llevados a la futilidad?

68

¿Y que existen cámaras de seguridad y salud guardadas, mientras nos comportamos impíamente?

69

¿Y que la gloria del Altísimo está destinada a proteger a aquellos que han vivido castamente, mientras procedemos por caminos malos?

70

¿Y que el Paraíso, cuyo fruto no se marchita, donde hay deleite y curación, es manifestado, mientras no entramos en él, porque hemos servido a lugares malos?

71

¿Y que los rostros de los santos están destinados a brillar por encima de las estrellas, mientras nuestros rostros serán más negros que las tinieblas?

72

Pues no consideramos en nuestra vida, mientras cometíamos iniquidad, que estábamos destinados a sufrir después de nuestra muerte.

73

Y él respondió y me dijo: Este es el significado de la lucha que el hombre que nace traba sobre la tierra:

74

que si es vencido sufrirá lo que has dicho; pero si es victorioso recibirá lo que yo he dicho.

75

Porque este es el camino del cual Moisés, mientras vivía, habló al pueblo, y les dijo: He aquí que he puesto delante de vosotros hoy la vida y la muerte, el bien y el mal; escoged, pues, la vida para que viváis.

76

Y ellos resistieron y no creyeron en él, ni en los profetas después de él, ni siquiera en mí, que hablé con ellos.

77

Por tanto, no habrá tristeza sobre su perdición, como hay alegría sobre la vida de aquellos que creyeron.

78

Y respondí y le dije: Yo sé, Señor, que ahora el Altísimo es llamado el Compasivo, porque se compadece de aquellos que aún no han venido al mundo;

79

y Benigno, porque es benigno para con aquellos que se convierten a su ley;

80

y Longánimo, porque es longánimo para con aquellos que pecan, porque somos sus obras;

81

y Dador, porque está dispuesto a dar en vez de exigir;

82

y de gran misericordia, porque multiplica grandemente sus misericordias sobre aquellos que ahora existen, y sobre aquellos que ya han pasado, y sobre aquellos que han de venir,

83

pues si no multiplicara sus misericordias, el mundo con sus habitantes no podría vivir;

84

y el Dador, porque a menos que en su bondad diera, de modo que los malhechores fueran aliviados de sus iniquidades, ni siquiera uno entre diez mil hombres podría vivir;

85

y Juez, porque si no perdonara a aquellos que fueron creados por su palabra y borrara la multitud de sus iniquidades, tal vez quedaría de toda la raza humana sólo muy pocos.

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