El libro de Tobías es considerado deuterocanónico por la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas, por lo que no forma parte del canon protestante. Fue escrito originalmente probablemente en arameo o hebreo y narra la historia de un familia judía exiliada en Nínive. Es conocido por su énfasis en la fidelidad a la Ley, las obras de misericordia y la intervención del ángel Rafael.
Tobías
Capítulo 12 — Revelación del ángel Rafael
Entonces Tobit llamó a su hijo Tobías y le dijo: Mira, hijo, da el salario al que te acompañó, y añádele algo.
Tobías le dijo: Padre, ¿cuánto le daré de salario? Aunque le diera la mitad de los bienes que ha traído conmigo, no perdería nada.
Me ha traído sano y ha curado a mi mujer, ha traído el dinero, te ha curado a ti. ¿Qué salario puedo darle?
Tobit le dijo: Es justo, hijo, que reciba la mitad de todo lo que ha traído.
Entonces Tobías lo llamó y le dijo: Toma la mitad de todo lo que has traído como salario, y vete en paz.
Entonces Rafael los llamó a los dos en secreto y les dijo: Bendigan a Dios y proclamen delante de todos los vivientes el bien que les ha hecho, para que bendigan y canten salmos a su nombre. Proclamen delante de todos las obras de Dios como es debido, y no sean ingratos.
Es bueno guardar el secreto del rey, pero es glorioso revelar y confesar las obras de Dios. Obren bien, y el mal no los alcanzará.
Buena es la oración con ayuno, limosna y justicia. Más vale poco con justicia que mucho con iniquidad. Mejor es practicar la limosna que acumular oro.
La limosna libra de la muerte, purifica de todo pecado. Los que dan limosna saciarán sus deseos,
pero los que cometen pecado e iniquidad son sus propios enemigos.
Ahora les voy a revelar toda la verdad, y no les ocultaré nada. Ya les he dicho: Es bueno guardar el secreto del rey, pero es glorioso revelar las obras de Dios.
Sepan que cuando tú, Tobit, y Sara oraban, yo presentaba la memoria de vuestra oración ante la gloria del Señor. Asimismo, cuando enterrabas a los muertos, yo estaba contigo.
Cuando no dudaste en levantarte de la mesa para ir a enterrar a un muerto, fui enviado para poner a prueba tu fe,
y al mismo tiempo fui enviado para curarte a ti y a Sara, tu nuera.
Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia.
Quedaron los dos turbados, cayeron rostro en tierra y temblaron.
Pero él les dijo: No teman; la paz sea con ustedes. Bendigan a Dios por siempre.
Porque no ha sido por favor mío, sino por voluntad de nuestro Dios, por lo que he estado con ustedes. Por eso bendíganlo todos los días y cántenle alabanzas.
Yo les parecía comer y beber, pero yo como un alimento invisible que los hombres no pueden ver.
Ahora, bendigan al Señor en la tierra y den gracias a Dios. Yo subo al que me envió. Escriban todo lo que ha sucedido.
Y subió.
Ellos se levantaron y ya no pudieron verlo. Proclamaron las grandes y maravillosas obras de Dios, y confesaron que el ángel del Señor se les había aparecido.