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El libro de Tobías es considerado deuterocanónico por la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas, por lo que no forma parte del canon protestante. Fue escrito originalmente probablemente en arameo o hebreo y narra la historia de un familia judía exiliada en Nínive. Es conocido por su énfasis en la fidelidad a la Ley, las obras de misericordia y la intervención del ángel Rafael.

Tobías

Capítulo 4 — Los consejos de Tobías a su hijo: sabiduría para la vida

1

Aquel día se acordó Tobit del dinero que había dejado en depósito en casa de Gabelo, en Ragués de Media.

2

Y dijo para sí: He pedido la muerte; ¿por qué no llamaré a mi hijo Tobías, y le haré saber esto, antes de morir?

3

Llamó a su hijo Tobías, y cuando llegó a su lado, le dijo: Cuando muera, dame sepultura; no desprecies a tu madre, sino hónrala todos los días de tu vida, y haz lo que le agrade, y no la entristezcas.

4

Acuérdate, hijo, de los muchos peligros que ella pasó por ti cuando estabas en su seno; cuando ella muera, entiérrala junto a mí en la misma sepultura.

5

Todos los días, hijo mío, acuérdate del Señor, y no quieras pecar ni transgredir sus mandamientos; practica la justicia todos los días de tu vida, y no andes por caminos de iniquidad.

6

Porque si obras la verdad, tendrás buen éxito en tus obras.

7

Da limosna de tus bienes, y cuando des limosna, que no te duela el ojo; no apartes tu faz de ningún pobre, y la faz de Dios no se apartará de ti.

8

Como tengas, así da; si tienes mucho, da mucho; si tienes poco, da con buen ánimo de ese poco;

9

porque te atesoras un buen depósito para el día de la necesidad,

10

porque la limosna libra de la muerte y no deja ir a las tinieblas.

11

La limosna es un gran don para todos los que la practican delante del Altísimo.

12

Guárdate, hijo mío, de toda fornicación, y, primero, toma mujer de la descendencia de tus padres, y no tomes mujer extranjera que no sea de la tribu de tu padre, porque somos hijos de los profetas. Acuérdate, hijo mío, de nuestros primeros padres: Noé, Abraham, Isaac y Jacob, los cuales tomaron todos mujer de entre sus hermanos, y fueron benditos en sus hijos, y su descendencia poseerá la tierra.

13

Tú, pues, ama a tus hermanos, y no tengas en tu corazón soberbia hacia tus hermanos, los hijos de Israel, y no te apartes de ellos para tomar mujer de entre los extranjeros, porque la soberbia es perdición y gran deshonra, y la disolución es mengua y gran pobreza, porque la disolución es madre del hambre.

14

No retengas hasta el día siguiente el jornal del que trabaja para ti, págaselo en seguida; y si sirves a Dios, recibirás el pago. Hijo mío, mira por ti en todas tus obras, y sé prudente en toda tu conducta.

15

Lo que aborreces, no lo hagas a nadie; no bebas vino hasta embriagarte, y que la embriaguez no vaya contigo en tu camino.

16

Da de tu pan al hambriento, y de tus vestidos a los desnudos; de todo lo que te sobre, da limosna, y que tu ojo no duela al dar la limosna.

17

Derrama tu pan y tu vino sobre el sepulcro del justo, y no des a los pecadores.

18

Pide consejo a todo hombre sabio, y no desprecies ningún consejo saludable.

19

Bendice al Señor tu Dios en todo tiempo, y pídele que dirija tus caminos y que todos tus designios y consejos se realicen en él. Porque ningún gentil tiene consejo; mas el Señor mismo da todos los bienes, y humilla a quien quiere, como le place. Ahora, hijo mío, acuérdate de mis preceptos, y que no se borren de tu corazón.

20

Ahora te manifiesto que he puesto diez talentos de plata en depósito en casa de Gabelo, hijo de Gabrías, en Ragués de Media.

21

No temas, hijo mío, porque hemos vivido pobremente. Tú tienes muchos bienes, si temes a Dios, huyes de todo pecado y haces lo que es bueno delante del Señor tu Dios.

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