🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

Libro deuterocanónico presente en el canon católico y ortodoxo, pero excluido del canon protestante y judío.

Judit

Capítulo 10 — Judit engaña a Holofernes

1

Entonces Holofernes le dijo: «Ten buen ánimo, y no temas en tu corazón; porque yo nunca maltraté a hombre alguno que quisiera servir al rey Nabucodonosor.

2

Y si tu pueblo no me hubiera despreciado, yo no habría levantado mi lanza contra él.

3

Ahora, dime: ¿Por qué huiste de ellos y viniste a nosotros?»

4

Judit respondió: «Recibe las palabras de tu sierva; si tu sierva habla delante de ti, Dios realizará una obra por tu mano, y tu señor no fallará en sus designios.

5

Nabucodonosor, rey de toda la tierra, vive, y vive su poder, que te envió para disciplinar a todas las almas: no sólo los hombres te servirán por medio de él, sino también los animales del campo te obedecerán.

6

La sagacidad de tu corazón se ha hecho conocida en toda la tierra, y todos los reinos del mundo saben que tú eres el único hombre bueno y poderoso en todo el ejército, y que tu consejo es admirable.

7

Lo que también dijo Aquior en tu asamblea es verdad, porque tus oídos oyeron sus palabras.

8

Porque los hombres de Betulia no hacen lo que es recto, y mañana ellos los entregarán en tus manos.

9

Por tanto, partiré de aquí, y tú permanecerás en tu campamento, y pasaré entre tus soldados, hasta que sepa lo que Dios va a hacer esta noche.

10

Entonces te lo contaré, y tú irás con todo tu ejército, y no habrá quien pueda resistirte.»

11

Holofernes le dijo: «Dios ha hecho bien en enviarte delante del pueblo, para que tu mano nos dé la victoria, y la ruina alcance a aquellos que despreciaron a mi señor.

12

Ahora, tu belleza no es fingida, sino que tus palabras son verdaderas; y, si haces lo que has dicho, tu Dios será mi Dios, y tú morarás en el palacio del rey Nabucodonosor y serás ilustre en toda la tierra.»

13

Entonces Holofernes mandó introducirla en el lugar donde estaban sus tesoros, y ordenó que le dieran lo que quisiera de sus propias provisiones.

14

Ella, sin embargo, respondió: «Ahora no puedo comer de lo que me das, para que no me acontezca algún mal; pero comeré de lo que hemos traído.»

15

Holofernes le dijo: «Si falta lo que has traído, ¿de dónde sacaremos para darte lo que es semejante? Porque no tenemos contigo ninguno de tu pueblo.»

16

Judit respondió: «Vive tu alma, mi señor, porque tu sierva no gastará todo lo que tiene, hasta que Dios realice por mi mano lo que tengo en pensamiento.»

17

Entonces los servidores de Holofernes la introdujeron en la tienda, y ella durmió hasta la medianoche; y, levantándose antes del alba,

18

mandó decir a Holofernes: «Manda, mi señor, que permitan a tu sierva salir para orar.»

19

Holofernes ordenó a sus guardias que no la impidieran; y ella permaneció tres días en el campamento, y salía todas las noches al valle de Betulia, y se bañaba en la fuente de agua.

20

Cuando subía, pedía al Señor, Dios de Israel, que le dirigiera el camino para liberar a su pueblo.

21

Entrando, permanecía pura en la tienda hasta la hora de comer su pan.

10 / 16
Judite em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible