El libro de Job es aceptado como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y forma parte de los Ketuvim (Escritos) en la Biblia hebrea.
Job
Capítulo 11
Respondió Zofar naamatita, y dijo:
¿Será respondida la multitud de palabras, y el hombre de labios será justificado?
Tus falacias harán callar a los hombres, ¿y te burlarás sin que haya quien te avergüence?
Tú dices: Mi doctrina es pura, y soy limpio delante de tus ojos.
Mas ¡quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contra ti,
y te declarara los secretos de la sabiduría, porque son de doble valor! Sabrías entonces que Dios te ha castigado menos que tu iniquidad merece.
¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?
Es más alta que los cielos, ¿qué harás? Es más profunda que el Seol, ¿cómo la conocerás?
Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que el mar.
Si él pasare, y aprisionare, y llamare a juicio, ¿quién le contendrá?
Porque él conoce a los hombres vanos; ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?
El hombre vano se hará entendido, aunque el hombre nace como el pollino del asno montés.
Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos;
si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia,
entonces levantarás tu rostro sin mancha, y serás firme, y no temerás.
Y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron.
Y la vida te será más clara que el mediodía; la oscuridad te será como la mañana.
Y confiarás, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro.
Te acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos te suplicarán.
Pero los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será el postrer suspiro.