El libro de Job es aceptado como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y forma parte de los Ketuvim (Escritos) en la Biblia hebrea.
Job
Capítulo 15
Respondió Elifaz temanita, y dijo:
¿Proferirá el sabio vana sabiduría, y llenará de viento su vientre?
¿Disputará con palabras inútiles, o con razones sin provecho?
Tú también disipas el temor de Dios, y menoscabas la oración delante de él.
Porque tu boca declara tu iniquidad, pues has escogido lengua de astutos.
Te condenará tu boca, y no yo; y tus labios testificarán contra ti.
¿Naciste tú primero que el hombre? ¿O fuiste formado antes que los collados?
¿Has oído el secreto de Dios? ¿Has acaparado tú la sabiduría?
¿Qué sabes tú que nosotros no sepamos? ¿Qué entiendes que nosotros no entendamos?
También hay entre nosotros canosos y ancianos, muchos más días que tu padre.
¿Te son pequeñas las consolaciones de Dios? ¿Te es pequeña la palabra que te hemos dado?
¿Por qué te arrebata tu corazón, y por qué son tan altivos tus ojos,
para que contra Dios vuelvas tu espíritu, y eches de tu boca tales palabras?
¿Qué es el hombre para que sea limpio, y el que nace de mujer para que sea justo?
He aquí, en sus santos no confía, y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos;
¿cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe como agua la iniquidad?
Escúchame, y yo te lo mostraré; lo que he visto te contaré,
lo que los sabios cuentan de sus padres, y no lo ocultaron;
a quienes solos fue dada la tierra, y ningún extranjero pasó entre ellos.
Todos los días el impío es atormentado con dolor, y contados los años que para el violento son guardados.
Estruendo de espantos hay en sus oídos; en la paz lo asaltará el destructor.
No cree que ha de volver de las tinieblas, y le está esperando la espada.
Anda errante por el pan, diciendo: ¿Dónde está? Sabe que le está aparejado día de tinieblas.
Afán y angustia lo turban; se apoderarán de él como rey dispuesto para la batalla,
porque contra Dios extendió su mano, y contra el Todopoderoso se ensoberbeció,
y contra él corrió con cuello erguido, con los gruesos escudos de sus coseletes;
porque cubrió su rostro con su gordura, e hizo pliegues sobre sus ijares.
Y habitó ciudades asoladas, casas desiertas, que estaban para ser convertidas en montones de ruinas.
No será enriquecido, ni será firme su poder, ni se extenderá sobre la tierra su abundancia.
No escapará de las tinieblas; la llama secará sus ramas, y con el viento de su boca perecerá.
No confíe, pues, en el error; se engañará a sí mismo, porque su error será su recompensa.
Será cortado antes de su tiempo, y sus ramas no reverdecerán.
Perderá su fruto no sazonado, como la vid; y echará su flor como el olivo.
Porque la compañía de los impíos será desolada, y fuego consumirá las tiendas de los que reciben soborno.
Concibieron dolor, paren iniquidad, y su vientre prepara engaño.