El libro de Job es aceptado como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y forma parte de los Ketuvim (Escritos) en la Biblia hebrea.
Job
Capítulo 17
Mi aliento está corrompido; mis días se acortan; me está preparado el sepulcro.
Ciertamente conmigo están burladores, y mis ojos moran con sus provocaciones.
Dame ahora fianza para conmigo cerca de ti; ¿quién será, pues, el que me salga por fiador?
Porque a éstos has escondido su corazón del entendimiento; por tanto, no los exaltarás.
El que denuncia a sus amigos por lucro, los ojos de sus hijos desfallecerán.
Él me ha puesto por refrán de pueblos, y soy uno a quien se escupe en el rostro.
Mis ojos se oscurecieron a causa del dolor, y mis miembros todos son como sombra.
Los rectos se maravillarán de esto, y el inocente se levantará contra el impío.
Mas el justo proseguirá su camino, y el limpio de manos aumentará la fuerza.
Volved, pues, vosotros todos, y venid ahora, que no hallaré entre vosotros sabio.
Mis días pasaron, mis pensamientos fueron disipados, los deseos de mi corazón.
Ellos vuelven la noche en día, hacen que la luz sea cercana a las tinieblas.
Si yo espero, el Seol es mi casa; haré mi cama en las tinieblas.
A la corrupción he dicho: Mi padre eres tú; a los gusanos: Mi madre sois vosotros, y mi hermana.
¿Dónde, pues, está ahora mi esperanza? Mi esperanza, ¿quién la verá?
¿A los rincones del Seol descenderá ella? Juntamente en el polvo reposarán.