El libro de Job es aceptado como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y forma parte de los Ketuvim (Escritos) en la Biblia hebrea.
Job
Capítulo 2
Volvió a suceder que un día vinieron los hijos de Dios a presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová.
Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aunque tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?
Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.
Salió, pues, Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta de su pie hasta la coronilla de su cabeza.
Entonces Job tomó un tiesto para rascarse, y se sentó en medio de ceniza.
Díjole entonces su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.
El le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, como oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntamente para condolecerse de él y para consolarle.
Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a grandes voces; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.