El libro de Job es aceptado como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y forma parte de los Ketuvim (Escritos) en la Biblia hebrea.
Job
Capítulo 20
Entonces respondió Zofar naamatita, y dijo:
Ciertamente mis pensamientos me hacen responder, y por tanto me apresuro.
He oído la reprensión de mi afrenta, y el espíritu de mi inteligencia me hace responder.
¿No sabes esto por los siglos, desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra,
que la alegría de los impíos es breve, y el gozo del impío por un momento?
Si su altura subiere hasta el cielo, y su cabeza alcanzare hasta las nubes,
como su propio estiércol perecerá para siempre; los que lo veían dirán: ¿Dónde está?
Volará como un sueño, y no será hallado; desaparecerá como visión de la noche.
El ojo que lo vio, no lo verá más; ni su lugar lo conocerá.
Sus hijos buscarán el favor de los pobres, y sus manos devolverán su riqueza.
Sus huesos están llenos de su mocedad, pero con él en el polvo serán sepultados.
Si el mal endulzare su boca, y lo escondiere debajo de su lengua,
y lo perdonare, y no lo dejare, sino que lo entretuviere en su paladar;
su comida se convertirá dentro de él en hiel de áspides.
Devoró riquezas, mas las vomitará; de su vientre las echará Dios.
Veneno de áspides chupará; lengua de víbora lo matará.
No verá los arroyos, los ríos, las corrientes de miel y de leche.
Devorará y vomitará sus riquezas; no las sorberá su vientre, ni las conservará.
Por cuanto quebrantó y desamparó a los pobres, robó la casa que no edificó.
Por tanto, su seno no tendrá reposo, ni en su codicia escapará.
No escapará de la oscuridad; la llama secará sus ramas, y con el viento de su boca perecerá.
En el colmo de su abundancia estarán sus angustias; toda mano de impío vendrá contra él.
Cuando él se llene su vientre, Dios enviará sobre él el ardor de su ira, y hará llover sobre él sus dolores.
Huirá de las armas de hierro, y el arco de acero le traspasará.
La saeta le sacará el vientre, y saldrá de la vesícula; terrores lo asaltarán.
Todas las tinieblas están reservadas para sus tesoros; fuego no avivado los consumirá; mal consumirá el remanente de su tienda.
Descubrirán los cielos su iniquidad, y la tierra se levantará contra él.
Las rentas de su casa serán trasportadas; se disiparán en el día de su furor.
Esta es la porción que Dios prepara para el hombre impío, y la heredad que Dios le señala.