El libro de Job es aceptado como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y forma parte de los Ketuvim (Escritos) en la Biblia hebrea.
Job
Capítulo 35
Y Eliú prosiguió, y dijo:
¿Piensas que es derecho lo que dijiste: Más justo es yo que Dios?
Porque preguntaste: ¿Qué ventaja tengas? ¿Qué provecho sacaré de no haber pecado?
Yo te responderé razones, y a tus compañeros contigo.
Mira a los cielos, y ve; considera las nubes, que son más altas que tú.
Si pecares, ¿qué habrás hecho contra él? Y si tus rebeliones se han multiplicado, ¿qué le harás a él?
Si fueres justo, ¿qué le darás a él? ¿O qué recibirá de tu mano?
Tu maldad alcanza al hombre como tú, y tu justicia al hijo del hombre.
A causa de la multitud de las violencias claman, y se quejan a causa del brazo de los poderosos;
pero no dicen: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, que da canciones en la noche,
que nos enseña más que a las bestias de la tierra, y nos hace sabios más que a las aves del cielo?
Allí clamarán, pero él no responderá a causa de la soberbia de los malos.
Ciertamente Dios no oirá la vanidad, ni la mirará el Omnipotente.
Pues aunque digas que no lo verás, el juicio está delante de él; por tanto, confía en él.
Mas ahora, porque en su furor no visita, ni conoce con rigor la soberbia,
por eso Job abrió su boca vanamente, y multiplica palabras sin sabiduría.