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El libro de Job es aceptado como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y forma parte de los Ketuvim (Escritos) en la Biblia hebrea.

Job

Capítulo 37

1

Por eso también mi corazón está conmovido, y saltará de su lugar.

2

Oíd atentamente el rugido de su voz, y el sonido que sale de su boca.

3

Por debajo de todos los cielos lo dirige, y su luz sobre los términos de la tierra.

4

Después de ella brama el sonido, truena él con la voz de su grandeza; y aunque sea oída su voz, no por eso los detiene.

5

Truena Dios maravillosamente con su voz; hace grandes cosas que nosotros no entendemos.

6

Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; también a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales.

7

Así hace él cesar a todo hombre de su obra, a fin de que todos los hombres conozcan sus obras.

8

Las bestias se esconden, y permanecen en sus guaridas.

9

De la cámara del sur sale el torbellino, y el frío de los vientos del norte.

10

Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas son congeladas.

11

Con la abundancia de las aguas se fatiga la nube; la nube es esparcida con su resplandor.

12

Después ella, según sus designios, se mueve en un sentido, para hacer en la redondez de la tierra todo lo que él le mande.

13

Ya sea por azote, ya por su tierra, ya por misericordia, él la hace venir.

14

Escucha esto, Job; ponte en pie, y considera las maravillas de Dios.

15

¿Sabes tú cómo Dios las pone en orden, y cómo hace resplandecer la luz de su nube?

16

¿Has conocido tú las diferencias de las nubes, las maravillas del Perfecto en sabiduría?

17

¿Por qué están calientes tus vestidos cuando él ordena la calma de la tierra por el viento del sur?

18

¿Extendiste tú con él los cielos, duros como un espejo de bronce fundido?

19

Muéstranos lo que le hemos de decir; porque nosotros no podemos ordenar la causa a causa de las tinieblas.

20

¿Será contado a él cuando yo hablare? ¿Desea el hombre que él sea consumido?

21

Mas ahora no se ve la luz, cuando está resplandeciente en los cielos; mas pasa el viento, y los cielos serán serenos.

22

Del norte viene la dorada claridad; alrededor de Dios hay terrible majestad.

23

El Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande es en poder; y en juicio y en justicia no afligirá.

24

Por eso los hombres le temerán; él no estimará a ninguno que sea sabio de corazón.

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