El libro de Job es aceptado como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y forma parte de los Ketuvim (Escritos) en la Biblia hebrea.
Job
Capítulo 8
Respondió Bildad suhita, y dijo:
¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán como viento impetuoso?
¿Acaso torcerá Dios el derecho, o pervertirá el Todopoderoso la justicia?
Si tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado.
Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso;
si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera la morada de tu justicia.
Y aunque tu principio haya sido pequeño, tu postrer estado será muy grande.
Porque pregunta ahora a las generaciones pasadas, y disponte para inquirir a los padres de ellas;
pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.
¿No te enseñarán ellos, te hablarán, y de su corazón sacarán palabras?
¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua?
Aun en su verdor, y sin haber sido cortado, con todo, se seca primero que toda hierba.
Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; y la esperanza del impío perecerá;
porque su esperanza será cortada, y su confianza es tela de araña.
Se apoyará él en su casa, mas no permanecerá ella en pie; se asirá de ella, mas no resistirá.
A manera de un árbol está verde delante del sol, y sus renuevos salen sobre su huerto;
se van entretejiendo sus raíces junto a una fuente, y enlazándose hasta un lugar pedregoso.
Si le arrancaren de su lugar, este le negará entonces, diciendo: Nunca te vi.
Ciertamente este será el gozo de su camino; y del polvo mismo nacerán otros.
He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni apoya la mano de los malignos.
Aún llenará tu boca de risa, y tus labios de júbilo.
Los que te aborrecen serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.