El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 102 — Oración del afligido, cuando desmaya y derrama su queja delante de Jehová.
Oye mi oración, oh Jehová, Y llegue a ti mi clamor.
No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; Inclina a mí tu oído; Apresúrate a responderme el día que te invocare.
Porque mis días se han consumido como humo, Y mis huesos están quemados como un tizón.
Mi corazón está herido, y seco como la hierba, Por lo cual me olvido de comer mi pan.
Por la voz de mi gemido Mis huesos se han pegado a mi carne.
Soy semejante al pelícano del desierto; Soy como el búho de las soledades;
Velo, y soy Como el pájaro solitario sobre el tejado.
Cada día me afrentan mis enemigos; Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí.
Por lo cual como ceniza como pan, Y mezclo con lágrimas mi bebida,
A causa de tu enojo y de tu ira; Porque me alzaste, y me has arrojado.
Mis días son como sombra que se va, Y me he secado como la hierba.
Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria por todas las generaciones.
Tú te levantarás, y tendrás misericordia de Sión, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.
Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión.
Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, Y todos los reyes de la tierra tu gloria;
Cuando Jehová edificare a Sión, Y en su gloria apareciere;
Cuando hubiere considerado la oración de los desvalidos, Y no hubiere desechado la plegaria de ellos.
Se escribirá esto para la generación venidera; Y el pueblo que está por venir alabará a JAH.
Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra,
Para oír el gemido de los presos, Para soltar a los sentenciados a muerte;
Para que anuncien en Sión el nombre de Jehová, Y su alabanza en Jerusalén,
Cuando los pueblos y los reinos se congreguen En uno para servir a Jehová.
Él debilitó mi fuerza en el camino; Acortó mis días.
Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; Por generación de generaciones son tus años.
Tú fundaste la tierra desde el principio, Y los cielos son obra de tus manos.
Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura; Como un vestido los mudarás, y serán mudados;
Mas tú eres el mismo, Y tus años nunca se acabarán.
Los hijos de tus siervos habitarán seguros, Y su descendencia será establecida delante de ti.