El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 105
Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras entre los pueblos.
Cantadle, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas.
Gloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
Buscad a Jehová y su poder; Buscad siempre su rostro.
Acordaos de las maravillas que él ha hecho, De sus prodigios y de los juicios de su boca,
Oh vosotros, descendencia de Abraham su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos.
Él es Jehová nuestro Dios; En toda la tierra están sus juicios.
Se acordó para siempre de su pacto; De la palabra que mandó para mil generaciones;
Del pacto que concertó con Abraham, Y de su juramento a Isaac;
El cual confirmó a Jacob por estatuto, Y a Israel por pacto sempiterno,
Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán Como porción de vuestra heredad.
Cuando eran pocos en número, Pocos y forasteros en ella,
Y andaban de nación en nación, De un reino a otro pueblo,
No consintió que nadie los oprimiese; Y por amor de ellos castigó a los reyes.
No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas.
Trajo hambre sobre la tierra; Quebrantó todo sustento de pan.
Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo.
Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona,
Hasta el tiempo que su palabra se cumplió; La palabra de Jehová le probó.
El rey envió, y le soltó; El señor de los pueblos, y le dejó libre.
Lo puso por señor de su casa, Y por gobernador de todas sus posesiones,
Para que sujetase a sus príncipes a su voluntad, Y a sus ancianos enseñase sabiduría.
Después entró Israel en Egipto, Y Jacob peregrinó en tierra de Cam.
Y multiplicó su pueblo en gran manera, Y lo hizo más fuerte que sus enemigos.
Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo, Para que contra sus siervos pensasen mal.
Envió a su siervo Moisés, Y a Aarón, al que había escogido.
Pusieron en ellos las palabras de sus señales, Y sus prodigios en la tierra de Cam.
Envió tinieblas y oscureció; No fueron rebeldes a su palabra.
Volvió sus aguas en sangre, E hizo morir sus peces.
Su tierra produjo ranas Hasta en las cámaras de sus reyes.
Habló, y vinieron enjambres de moscas, Y piojos en todos sus términos.
Les dio granizo por lluvia, Y llamas de fuego sobre su tierra.
Hirió sus viñas y sus higueras, Y quebró los árboles de su territorio.
Habló, y vinieron langostas, Y pulgón sin número;
Y comieron toda la hierba de su país, Y devoraron el fruto de su tierra.
Hirió de muerte a todo primogénito en su tierra, Las primicias de toda su fuerza.
Los sacó con plata y oro, Y no hubo en sus tribus enfermo alguno.
Egipto se alegró cuando salieron, Porque su terror había caído sobre ellos.
Extendió una nube por cubierta, Y fuego para alumbrar de noche.
Pidieron, e hizo venir codornices; Los sació de pan del cielo.
Abrió la peña, y brotaron aguas; Corrieron por los lugares secos como un río.
Porque se acordó de su santa palabra Dada a Abraham su siervo.
Sacó a su pueblo con gozo, A sus escogidos con alegría.
Les dio las tierras de las naciones, Y poseyeron el trabajo de los pueblos,
Para que guardasen sus estatutos, Y observasen sus leyes. Aleluya.