El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 106
Aleluya. Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
¿Quién expresará las poderosas obras de Jehová? ¿Quién anunciará sus alabanzas?
Dichosos los que guardan juicio, El que obra justicia en todo tiempo.
Acuérdate de mí, oh Jehová, para con tu pueblo; Visítame con tu salvación,
Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu pueblo, Y me gloríe con tu heredad.
Pecamos nosotros y nuestros padres; Hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, Sino que se rebelaron junto al mar, en el Mar Rojo.
Pero él los salvó por amor de su nombre, Para hacer notorio su poder.
Reprendió al Mar Rojo, y lo secó; Y los llevó por los abismos como por un desierto.
Los salvó de mano del enemigo, Y los rescató del poder del adversario.
Cubrieron las aguas a sus enemigos; No quedó ni uno de ellos.
Entonces creyeron a sus palabras, Y cantaron su alabanza.
Se apresuraron, olvidaron sus obras; No esperaron su consejo,
Sino que codiciaron grandemente en el desierto, Y tentaron a Dios en la soledad.
Él les dio lo que pidieron, Pero envió mortandad sobre ellos.
Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, Y de Aarón, el santo de Jehová.
Abrió la tierra y tragó a Datán, Y cubrió la compañía de Abiram.
Y se encendió fuego en su reunión; La llama quemó a los impíos.
Hicieron becerro en Horeb, Y adoraron la imagen de fundición;
Así cambiaron su gloria Por la imagen de un buey que come hierba.
Se olvidaron del Dios de su salvación, Que había hecho grandes cosas en Egipto,
Maravillas en la tierra de Cam, Cosas terribles en el Mar Rojo.
Dijo, pues, que los destruiría, De no haberse interpuesto Moisés, su escogido, delante de él, Para apartar su indignación, para que no los destruyese.
Menospreciaron la tierra deseable, No creyeron a su palabra,
Antes murmuraron en sus tiendas, Y no dieron oído a la voz de Jehová.
Por tanto, alzó su mano contra ellos Para abatirlos en el desierto,
Y para echar su simiente entre las naciones, Y dispersarlos por las tierras.
Se unieron asimismo a Baal-peor, Y comieron los sacrificios de los muertos.
Lo provocaron a ira con sus obras, Y se les entró la mortandad.
Entonces Finees se levantó e hizo justicia, Y se detuvo la mortandad.
Y le fue contado por justicia Por todas las generaciones para siempre.
También le airaron en las aguas de Meriba, Y le fue mal a Moisés por causa de ellos,
Porque hicieron rebelar a su espíritu, Y él habló imprudentemente con sus labios.
No destruyeron los pueblos, Que Jehová les dijo;
Antes se mezclaron con las naciones, Y aprendieron sus obras;
Y sirvieron a sus ídolos, Los cuales fueron causa de ruina para ellos.
Ofrecieron sus hijos y sus hijas A los demonios,
Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, Que ofrecieron a los ídolos de Canaán, Y la tierra fue contaminada con sangre.
Se contaminaron con sus obras, Y se prostituyeron con sus hechos.
Se encendió, por tanto, el furor de Jehová contra su pueblo, Y abominó su heredad;
Los entregó en mano de las naciones, Y los aborrecieron los que los odiaban.
Y los oprimieron sus enemigos, Y fueron sujetados debajo de su mano.
Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron contra su consejo, Y fueron humillados por su maldad.
No obstante, él miraba cuando estaban en angustia, Y oía su clamor;
Se acordaba de su pacto con ellos, Y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias,
E infundía compasión en todos los que los tenían cautivos.
Sálvanos, Jehová Dios nuestro, Y recógenos de entre las naciones, Para que alabemos tu santo nombre, Y nos gloriemos en tu alabanza.
Bendito sea Jehová, Dios de Israel, Desde la eternidad hasta la eternidad; Y diga todo el pueblo: Amén. Aleluya.