El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 11 — Al músico principal. Salmo de David.
En Jehová he puesto mi confianza; ¿Cómo decís a mi alma: Vuela al monte como pájaro?
Porque he aquí, los malos tienden el arco, Ajustan sus saetas a la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón.
Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?
Jehová está en su santo templo; El trono de Jehová está en los cielos; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.
Sobre los malos hará llover lazos; Fuego y azufre, y viento abrasador será la porción de su copa.
Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto verá su rostro.