El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 111
Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón, En la compañía y en la congregación de los rectos.
Grandes son las obras de Jehová, Buscadas de cuantos las quieren.
Honra y hermosura es su obra; Y su justicia permanece para siempre.
Ha hecho memorables sus maravillas; Clemente y misericordioso es Jehová.
Dio mantenimiento a los que le temen; Para siempre se acordará de su pacto.
El poder de sus obras manifestó a su pueblo, Dándole la heredad de las naciones.
Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos,
Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud.
Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha establecido su pacto; Santo y temible es su nombre.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su alabanza permanece para siempre.