El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 115
No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad.
¿Por qué dirán las naciones: ¿Dónde está ahora su Dios?
Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho.
Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres.
Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven;
Oídos tienen, mas no oyen; Tienen nariz, mas no huelen;
Manos tienen, mas no palpan; Pies tienen, mas no andan; No hablan con su garganta.
Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que en ellos confía.
Oh Israel, confía en Jehová; Él es su ayuda y su escudo.
Casa de Aarón, confiad en Jehová; Él es su ayuda y su escudo.
Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; Él es su ayuda y su escudo.
Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá; Bendecirá a la casa de Israel; Bendecirá a la casa de Aarón.
Bendecirá a los que temen a Jehová, A pequeños y a grandes.
Aumentará Jehová bendición sobre vosotros, Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
Benditos vosotros de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.
No alabarán los muertos a JAH, Ni cuantos descienden al silencio;
Pero nosotros bendeciremos a JAH Desde ahora y para siempre. Aleluya.