El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 119
Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová.
Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan;
Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.
Tú ordenaste tus mandamientos Para que sean guardados diligentemente.
¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos!
Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos.
Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios.
Tus estatutos guardaré; No me desampares del todo.
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.
En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos.
Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.
Me he gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza.
En tus mandamientos meditaré, Y consideraré tus caminos.
Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tu palabra.
Haz bien a tu siervo, para que viva, Y guarde tu palabra.
Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.
Extranjero soy yo en la tierra; No escondas de mí tus mandamientos.
Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.
Reprendiste a los soberbios, malditos, Que se desvían de tus mandamientos.
Quita de mí el oprobio y el menosprecio, Porque tus testimonios he guardado.
Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; Mas tu siervo meditaba en tus estatutos.
Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros.
Abatida está hasta el polvo mi alma; Vivifícame según tu palabra.
Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; Enséñame tus estatutos.
Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablaré de tus maravillas.
Mi alma se consume de tristeza; Susténtame según tu palabra.
Aparta de mí el camino de la mentira, Y en tu misericordia concédeme tu ley.
Escogí el camino de la verdad, He puesto tus juicios delante de mí.
Me he apegado a tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences.
Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanches mi corazón.
Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y yo lo seguiré hasta el fin.
Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la cumpliré de todo corazón.
Guíame por la senda de tus mandamientos, Porque en ella tengo mi voluntad.
Inclina mi corazón a tus testimonios, Y no a la avaricia.
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.
Confirma tu palabra a tu siervo, Que te teme.
Aparta de mí el oprobio que temo, Porque buenos son tus juicios.
He aquí yo he deseado tus mandamientos; Vivifícame en tu justicia.
Venga a mí tu misericordia, oh Jehová, Tu salvación conforme a tu dicho.
Y daré por respuesta a quien me afrenta, Que en tu palabra he confiado.
No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, Porque en tus juicios espero.
Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente.
Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos.
Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré;
Y me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado.
Levantaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus estatutos.
Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar.
Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.
Los soberbios se burlaron mucho de mí, Pero no me he apartado de tu ley.
Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y me consolé.
Horror me ha sobrecogido a causa de los impíos Que abandonan tu ley.
Tus estatutos han sido mis canciones En la casa de mi peregrinación.
Me he acordado en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y he guardado tu ley.
Esto ha sido para mí, Porque guardé tus mandamientos.
Mi porción es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras.
Tu rostro busqué con todo mi corazón; Ten misericordia de mí conforme a tu palabra.
Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios.
Me apresuré y no me retardé En guardar tus mandamientos.
Compañías de impíos me han rodeado, Pero no me he olvidado de tu ley.
A media noche me levanto para alabarte Por tus justos juicios.
Compañero soy de todos los que te temen, Y de los que guardan tus mandamientos.
De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra; Enséñame tus estatutos.
Bien has hecho a tu siervo, Oh Jehová, conforme a tu palabra.
Enséñame buen sentido y sabiduría, Porque en tus mandamientos he creído.
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.
Los soberbios han forjado mentira contra mí, Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
El corazón de ellos es espeso como sebo, Mas yo en tu ley me he regocijado.
Bueno es para mí que me haya humillado, Para que aprenda tus estatutos.
Mejor es para mí la ley de tu boca Que millares de oro y plata.
Tus manos me hicieron y me formaron; Dame entendimiento para aprender tus mandamientos.
Los que te temen me verán, y se alegrarán, Porque en tu palabra he esperado.
Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.
Te ruego que tu misericordia me consuele, Conforme a tu dicho para con tu siervo.
Vengan a mí tus misericordias, y viviré; Porque tu ley es mi delicia.
Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; Mas yo meditaré en tus mandamientos.
Vuélvanse a mí los que te temen, Y los que conocen tus testimonios.
Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, Para que no sea yo avergonzado.
Desfallece mi alma por tu salvación, Mas he esperado en tu palabra.
Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
Porque estoy como un odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos.
¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
Los soberbios han cavado fosas para mí, Contra tu ley.
Todos tus mandamientos son verdad; Sin causa me persiguen; ayúdame.
Casi me han consumido en la tierra; Pero yo no he abandonado tus mandamientos.
Vivifícame conforme a tu misericordia, Y guardaré los testimonios de tu boca.
Para siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos.
De generación en generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste.
Por tus ordenanzas subsisten todas las cosas hoy, Pues todas ellas te sirven.
Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido.
Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado.
Tuyo soy yo; sálvame, Porque he buscado tus mandamientos.
Los impíos me han aguardado para destruirme; Mas yo consideraré tus testimonios.
A toda perfección he visto fin; Pero tu mandamiento es amplísimo.
¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo.
Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación.
Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos.
De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.
No me aparté de tus juicios, Porque tú me enseñaste.
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.
De tus mandamientos he adquirido entendimiento; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.
Juré y ratifiqué, Que guardaré tus justos juicios.
Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.
Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los voluntarios de mi boca, Y enséñame tus juicios.
Mi vida está de continuo en peligro, Mas no me he olvidado de tu ley.
Me pusieron lazo los impíos, Mas yo no me desvié de tus mandamientos.
Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, Porque son el gozo de mi corazón.
Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos De continuo, hasta el fin.
Aborrezco a los pensamientos vanos; Mas amo tu ley.
Mi escondedero y mi escudo eres tú; En tu palabra he esperado.
Apartaos de mí, malignos, Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.
Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; No me dejes avergonzado de mi esperanza.
Sostenme, y seré salvo, Y me regocijaré siempre en tus estatutos.
Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos, Porque su engaño es mentira.
Como escoria hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; Por tanto, yo he amado tus testimonios.
Mi carne se ha estremecido por temor de ti, Y de tus juicios tengo miedo.
He hecho juicio y justicia; No me abandones a mis opresores.
Responde por tu siervo para bien; No me opriman los soberbios.
Mis ojos desfallecen por tu salvación, Y por la palabra de tu justicia.
Haz con tu siervo conforme a tu misericordia, Y enséñame tus estatutos.
Tu siervo soy yo; dame entendimiento, Para conocer tus testimonios.
Tiempo es de actuar, oh Jehová, Pues han invalidado tu ley.
Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, más que el oro refinado.
Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, Y aborrecí todo camino de mentira.
Maravillosos son tus testimonios; Por tanto, los ha guardado mi alma.
La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.
Abrí mi boca, y suspiré, Porque anhelaba tus mandamientos.
Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre.
Ordena mis pasos con tu palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
Líbrame de la opresión de los hombres, Y guardaré tus mandamientos.
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo, Y enséñame tus estatutos.
Ríos de aguas descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.
Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos son tus juicios.
Tus testimonios, que has ordenado, Son rectos y muy fieles.
Mi celo me ha consumido, Porque mis enemigos se han olvidado de tus palabras.
Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo.
Pequeño soy yo, y desechado; Mas no me he olvidado de tus mandamientos.
Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.
Angustia y aflicción me han sobrecogido; Mas tus mandamientos son mis delicias.
Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.
Invoqué con todo mi corazón; respóndeme, oh Jehová, Y guardaré tus estatutos.
A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.
Me anticipé a la aurora, y clamé; Esperé en tu palabra.
Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tu palabra.
Oye mi voz conforme a tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.
Se acercan los que persiguen la maldad; Alejados están de tu ley.
Cercano estás tú, oh Jehová, Y todos tus mandamientos son verdad.
Hace ya mucho que he entendido de tus testimonios, Que para siempre los has establecido.
Mira mi aflicción, y líbrame, Porque de tu ley no me he olvidado.
Aboga mi causa, y redímeme; Vivifícame con tu palabra.
Lejos está de los impíos la salvación, Porque no buscan tus estatutos.
Grandes son tus misericordias, oh Jehová; Vivifícame conforme a tus juicios.
Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, Mas no me he apartado de tus testimonios.
Veía a los prevaricadores, y me disgustaba, Porque no guardaban tu palabra.
Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; Vivifícame conforme a tu misericordia.
El principio de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.
Príncipes me persiguieron sin causa, Mas mi corazón tuvo temor de tu palabra.
Me regocijo en tu palabra Como el que halla muchos despojos.
La mentira aborrezco y abomino; Mas amo tu ley.
Siete veces al día te alabo A causa de tus justos juicios.
Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.
Tu salvación he esperado, oh Jehová, Y tus mandamientos he puesto por obra.
Mi alma ha guardado tus testimonios, Y los he amado en gran manera.
He guardado tus mandamientos y tus testimonios, Porque todos mis caminos están delante de ti.
Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; Dame entendimiento conforme a tu palabra.
Venga mi súplica delante de ti; Líbrame conforme a tu dicho.
Mis labios proferirán alabanza, Porque me enseñas tus estatutos.
Cantará mi lengua tu palabra, Porque todos tus mandamientos son justicia.
Que tu mano me ayude, Porque tus mandamientos he escogido.
He deseado tu salvación, oh Jehová, Y tu ley es mi delicia.
Viva mi alma y te alabe, Y tus juicios me ayuden.
Yo anduve errante como oveja extraviada; Busca a tu siervo, Porque no me he olvidado de tus mandamientos.