El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 122 — Cántico gradual; de David.
Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
Nuestros pies estuvieron Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
Jerusalén, que está edificada como una ciudad Que está bien unida entre sí.
Allí subieron las tribus, las tribus de JAH, Testimonio de Israel, para alabar el nombre de Jehová.
Porque allí están las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David.
Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman.
Haya paz en tus muros, Y descanso en tus palacios.
Por amor de mis hermanos y mis compañeros, Diré ahora: Paz sea en ti.
Por amor de la casa de Jehová nuestro Dios, Buscaré tu bien.