El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 130 — Cántico gradual.
De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.
JAH, si tú marcares las iniquidades, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.
Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.
Mi alma espera a Jehová Más que los centinelas a la mañana, Más que los centinelas a la mañana.
Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él;
Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.