El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 14 — Al músico principal. Salmo de David.
Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, han hecho obras abominables; No hay quien haga el bien.
Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios.
Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
¿No tienen conocimiento todos esos hacedores de iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Dios no invocan?
Allí temblaron de espanto, Porque Dios está con la generación de los justos.
Del consejo del pobre se han burlado, Mas Jehová es su esperanza.
¡Oh, que de Sión saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.