El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 148
Aleluya. Alabad a Jehová desde los cielos; Alabadle en las alturas.
Alabadle, todos sus ángeles; Alabadle, todos sus ejércitos.
Alabadle, sol y luna; Alabadle, todas vosotras, lucientes estrellas.
Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.
Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados.
Los ha afirmado para siempre, por los siglos; Les ha puesto ley, la cual no será quebrantada.
Alabad a Jehová desde la tierra, Los monstruos marinos y todos los abismos;
El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento tempestuoso que ejecuta su palabra;
Los montes y todos los collados; Los árboles frutales y todos los cedros;
Las fieras y todos los ganados; Reptiles y aves aladas;
Los reyes de la tierra y todos los pueblos; Los príncipes y todos los jueces de la tierra;
Los jóvenes y también las doncellas; Los viejos y los niños.
Alaben el nombre de Jehová, Porque sólo su nombre es enaltecido; Su gloria es sobre tierra y cielos.
Él ha exaltado el poder de su pueblo, Alabanza de todos sus santos, De los hijos de Israel, pueblo cercano a él. Aleluya.