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El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.

Salmos

Capítulo 18 — Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que Jehová lo libró de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl. Y dijo:

1

Te amaré, oh Jehová, fortaleza mía.

2

Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

3

Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.

4

Me rodearon ligaduras de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.

5

Ligaduras del Seol me rodearon, Me tendieron lazos de muerte.

6

En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios; El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

7

La tierra fue conmovida y tembló; Se conmovieron los cimientos de los montes, Y se estremecieron, porque él se indignó.

8

Humo subió de su nariz, Y de su boca fuego consumidor; Carbones fueron por él encendidos.

9

Inclinó los cielos, y descendió; Y densas tinieblas debajo de sus pies.

10

Cabalgó sobre un querubín, y voló; Voló sobre las alas del viento.

11

Puso tinieblas por su escondedero, por derredor suyo su pabellón; Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.

12

Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron, Granizo y carbones encendidos.

13

Tronó en los cielos Jehová, Y el Altísimo dio su voz; Granizo y carbones encendidos.

14

Envió sus saetas, y los esparció; Y rayos, y los desbarató.

15

Entonces aparecieron los manantiales de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del viento de tu nariz.

16

Envió desde lo alto, y me tomó; Me sacó de las muchas aguas.

17

Me libró de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo.

18

Me asaltaron en el día de mi quebranto, Mas Jehová fue mi apoyo.

19

Me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque me amaba.

20

Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.

21

Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios.

22

Porque todos sus juicios estuvieron delante de mí, Y no eché de mí sus estatutos.

23

Fui íntegro para con él, y me he guardado de mi maldad.

24

Me recompensó Jehová conforme a mi justicia, Conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos.

25

Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.

26

Con el puro te mostrarás puro, Y con el perverso te mostrarás indiferente.

27

Porque tú salvarás al pueblo humilde, Y abatirás los ojos altivos.

28

Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.

29

Porque contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros.

30

En cuanto a Dios, perfecto es su camino; Acrisolada es la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.

31

Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?

32

Dios es el que me ciñe de fuerza, Y quien perfecciona mi camino;

33

Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas;

34

Quien entrena mis manos para la batalla, Y será quebrantado con mis brazos el arco de bronce.

35

Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me ha sostenido, Y tu benignidad me ha engrandecido.

36

Has ensanchado mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado.

37

Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, Y no volví hasta haberlos consumido.

38

Los herí de modo que no se pudiesen levantar; Cayeron debajo de mis pies.

39

Pues me ceñiste de fuerza para la pelea; Has sujetado a mis enemigos debajo de mí.

40

Hiciste que mis enemigos me volviesen la cerviz, Y destruí a los que me aborrecían.

41

Clamaron, y no hubo quien los salvara; Aun a Jehová, mas no les oyó.

42

Y los molí como polvo delante del viento; Los esparcí como lodo de las calles.

43

Me has librado de las contiendas del pueblo; Me has hecho cabeza de las naciones; Pueblo que yo no conocía, me sirvió.

44

Al oír de mí me obedecieron; Los hijos de extraños me mintieron;

45

Los extraños decayeron, Y temblaron desde sus encierros.

46

Viva Jehová, y sea bendita mi roca, Y enaltecido sea el Dios de mi salvación.

47

El Dios que me venga, Y sojuzga pueblos debajo de mí;

48

El que me libra de mis enemigos; Aun más, me ensalza sobre los que se levantan contra mí; Me libró del varón violento.

49

Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre.

50

Grandes salvaciones da a su rey, Y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia para siempre.

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