El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 21 — Al músico principal. Salmo de David.
El rey se alegrará en tu poder, oh Jehová; Y en tu salvación se gozará mucho.
Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios. Selah
Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
Vida te pidió, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre.
Grande es su gloria en tu salvación; Honor y majestad has puesto sobre él.
Porque le has hecho eternamente feliz; Le llenaste de alegría con tu presencia.
Por cuanto el rey confía en Jehová, Y por la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.
Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los desbaratará con su furor, y fuego los consumirá.
Su fruto destruirás de la tierra, Y su descendencia de entre los hijos de los hombres.
Porque han intentado mal contra ti; Han maquinado maquinaciones, mas no prevalecerán.
Pues tú los pondrás en fuga; En tus cuerdas dispondrás saetas contra sus rostros.
Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío.