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El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.

Salmos

Capítulo 22 — Al músico principal; sobre Ajelet-hasahar. Salmo de David.

1

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

2

Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo.

3

Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

4

En ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste.

5

Clamaron a ti, y fueron librados; En ti esperaron, y no fueron avergonzados.

6

Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

7

Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:

8

Se encomendó a Jehová; líbrele; Sálvele, puesto que en él se complacía.

9

Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.

10

Sobre ti fui echado desde la matriz; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

11

No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.

12

Me han rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.

13

Abren contra mí su boca, Como león rapaz y rugiente.

14

Como agua me he derramado, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón es como cera, Que se derrite en medio de mis entrañas.

15

Como un tiesto se ha secado mi vigor, Y mi lengua se pega a mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte.

16

Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies.

17

Puedo contar todos mis huesos; Ellos me miran, me contemplan.

18

Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.

19

Mas tú, oh Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.

20

Libra de la espada mi alma, Del poder del perro mi vida.

21

Sálvame de la boca del león, Y de los cuernos de los búfalos; Respóndeme.

22

Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré.

23

Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob; Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.

24

Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó.

25

De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.

26

Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre.

27

Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.

28

Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones.

29

Todos los poderosos de la tierra comerán y adorarán; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Los que no pueden preservar su vida.

30

La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.

31

Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

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