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El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.

Salmos

Capítulo 28 — Salmo de David.

1

A ti clamaré, oh Jehová, Roca mía; No te desentiendas de mí, Porque si callas, vendré a ser semejante a los que descienden a la fosa.

2

Oye la voz de mis súplicas cuando clamo a ti, Cuando levanto mis manos hacia tu santo templo.

3

No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, Pero el mal está en su corazón.

4

Dales conforme a su obra, y conforme a la maldad de sus hechos; Dales conforme a la obra de sus manos; Págales su merecido.

5

Por cuanto no atendieron a las obras de Jehová, Ni a la obra de sus manos, Él los destruirá, y no los edificará.

6

Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis súplicas.

7

Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado; Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré.

8

Jehová es la fuerza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido.

9

Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Pastoréales y susténtales para siempre.

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26salmos em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible