El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 3 — Salmo de David, cuando huía de Absalón su hijo.
¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos se levantan contra mí.
Muchos dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah
Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. Selah
Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba.
No temeré a diez millares de gente que pusieren sitio contra mí.
Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los pecados quebrantaste.
La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah