El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 4 — Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.
Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia; Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi gloria en infamia? ¿Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah
Sabed, pues, que Jehová ha apartado al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare.
Temed, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y callad. Selah
Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová.
Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.