El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 45 — Al músico principal; sobre Sosannim. Masquil de los hijos de Coré; cántico de amores.
Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey mi obra; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad.
En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia; Y tu diestra te enseñará cosas terribles.
Tus saetas agudas con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.
Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino.
Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.
Mirra, áloe y casia exhalan todas tus vestiduras; Desde palacios de marfil te alegran.
Hijas de reyes están entre tus ilustres; Está la reina a tu diestra con oro de Ofir.
Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
Y deseará el rey tu hermosura; E inclínate a él, porque él es tu señor.
Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; implorarán tu favor los ricos del pueblo.
Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; De brocado de oro es su vestido.
Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes la seguirán, sus compañeras irán a ti.
Serán llevadas con alegría y con gozo; Entrarán en el palacio del rey.
En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes constituirás príncipes sobre toda la tierra.
Haré perpetua la memoria de tu nombre por todas las generaciones; Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.