El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 50 — Salmo de Asaf.
El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
De Sión, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad poderosa.
Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Selah
Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
Conozco a todas las aves de los montes, Y mías son las fieras del campo.
Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud.
¿Como yo la carne de toros, O bebo la sangre de machos cabríos?
Ofrece a Dios sacrificio de alabanza, Y paga tus votos al Altísimo;
E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enunciar mis leyes, Y que tomes mi pacto en tu boca?
Pues tú aborreces la corrección, Y echaste a tu espalda mis palabras.
Si veías al ladrón, allí corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.
Dabas tu boca para el mal, Y tu lengua tramaba engaño.
Tomabas asiento contra tu hermano, Contra el hijo de tu madre hablabas infamia.
Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que en verdad yo sería como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que despedace, y no haya quien libre.
El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.