El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 53 — Al músico principal; sobre Mahalat. Masquil de David.
Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, y han hecho abominable maldad; No hay quien haga el bien.
Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido que buscara a Dios.
Cada uno se volvió atrás; todos se han corrompido; No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
¿No tienen conocimiento estos malvados, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan?
Allí temblaron de miedo donde no los había, Porque Dios ha esparcido los huesos del que sitia contra ti; Los avergonzaste, porque Dios los desechó.
¡Oh, si de Sión saliera la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.