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El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.

Salmos

Capítulo 58 — Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David.

1

¿Hablaréis en verdad justicia, oh congregación? ¿Rectamente juzgaréis, oh hijos de los hombres?

2

Antes en el corazón maquináis iniquidades; En la tierra hacéis la violencia de vuestras manos.

3

Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron desde el vientre, hablando mentira.

4

Veneno tienen cual veneno de serpiente; Son como áspid sordo que cierra su oído,

5

Que no oye la voz de los encantadores, Por más hábil que sea el encantador.

6

Oh Dios, quebranta sus dientes en sus bocas; Rompe las muelas de los leoncillos, oh Jehová.

7

Sean disipados como aguas que se van de suyo; Cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos.

8

Pasen ellos como el caracol que se deshace; Como el abortivo de mujer, que nunca vio el sol.

9

Antes que vuestras ollas sientan las espinas, Así verdes como encendidas de fuego, El los arrebatará con tempestad.

10

Se alegrará el justo cuando viere la venganza; Sus pies lavará en la sangre del impío.

11

Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

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