El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 61 — Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.
Oye, oh Dios, mi clamor; Escucha mi oración.
Desde el fin de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare; Llévame a la roca que es más alta que yo.
Porque tú has sido mi refugio, Torre fuerte delante del enemigo.
Habitaré yo en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah
Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Has dado heredad a los que temen tu nombre.
Días sobre días añadirás al rey; Sus años serán por generaciones.
Permanezca para siempre delante de Dios; Prepara misericordia y verdad para que lo guarden.
Así cantaré salmos a tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día.