El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 62 — Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David.
Solamente en Dios descansa mi alma; De él viene mi salvación.
Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio; no resbalaré mucho.
¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? ¿Caeréis todos sobre él, como sobre pared desplomada o cerca derribada?
Solamente consultan para arrojarle de su grandeza; Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah
Alma mía, en Dios solamente reposa; Porque de él es mi esperanza.
Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio; no resbalaré.
En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.
Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah
Ciertamente vanidad son los hombres de baja condición, Y mentira los hombres de alta categoría; Pesados en balanza, todos ellos son más livianos que la vanidad.
No confiéis en la opresión, ni en la rapiña os envanezcáis; Si las riquezas aumentan, no pongáis el corazón en ellas.
Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder,
Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.