El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 68 — Al músico principal. Salmo, cántico de David.
Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.
Como es ahuyentado el humo, los ahuyentarás; Como se derrite la cera delante del fuego, Así perezcan los impíos delante de Dios.
Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios, Y saltarán de alegría.
Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; Exaltad al que cabalga sobre los cielos; JAH es su nombre; alegraos delante de él.
Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada.
Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca.
Oh Dios, cuando saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, Selah
La tierra tembló; también destilaron los cielos ante la presencia de Dios; El Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
Lluvia abundante esparciste, oh Dios; Tuviste por heredad tu tierra cuando estaba cansada.
En ella habitó tu congregación; Tú, oh Dios, preparaste con tu bondad a los pobres.
El Señor daba palabra; Grande era la compañía de los que llevaban las buenas nuevas.
Los reyes de los ejércitos huyeron, huyeron; Y la que se quedaba en casa repartía los despojos.
Aunque yazcáis entre los apriscos, Las alas de la paloma se cubrieron de plata, Y sus plumas de oro amarillo.
Cuando esparció allí el Omnipotente los reyes, Fue como la nieve en Zalmon.
Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto, monte de Basán.
¿Por qué saltáis, oh montes altos? Este es el monte que Dios desea para su morada; Ciertamente Jehová habitará en él para siempre.
Los carros de Dios son dos millares, miles de millares; El Señor está entre ellos, como en Sinaí, en santuario.
Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salvación. Selah
Nuestro Dios es un Dios que salva; A Jehová el Señor pertenecen las salidas de la muerte.
Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, La testa cabelluda del que anda en sus pecados.
Dijo el Señor: Yo haré volver de Basán; Haré volver de las profundidades del mar;
Para que tu pie se moje en la sangre de tus enemigos, Y la lengua de tus perros tenga su parte.
Vieron tus caminos, oh Dios, Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.
Cantores iban delante, tañedores detrás, En medio doncellas con panderos.
Bendecid a Dios en las congregaciones; Al Señor, vosotros los de la estirpe de Israel.
Allí está el pequeño Benjamín, señoreando; Los príncipes de Judá en su consejo, Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
Dios, tú has enviado tu poderío; Afirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros.
Por tu templo en Jerusalén Los reyes te traerán presentes.
Reprende la hueste de las cañas, La multitud de fuertes, como toros de los pueblos, Hasta que se sometan con sus piezas de plata; Esparce los pueblos que quieren guerra.
Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos a Dios.
Reinos de la tierra, cantad a Dios, Cantad salmos al Señor; Selah
Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad; He aquí dará su voz, voz de poder.
Atribuid poder a Dios; Sobre Israel es su grandeza, Y su poder está en los cielos.
Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios; El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios.