El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 76 — Al músico principal; sobre Neginot. Salmo, cántico de Asaf.
Conocido es Dios en Judá; En Israel grande es su nombre.
En Salem está su tabernáculo, Y su habitación en Sión.
Allí quebró las saetas del arco, El escudo, la espada y las armas de guerra. Selah
Ilustre eres tú, más que los montes de caza.
Fueron despojados los fuertes de corazón, durmieron su sueño; Todos los hombres de guerra no usaron sus manos.
A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo se durmieron.
Tú, ciertamente tú eres para ser temido; ¿Y quién podrá estar delante de ti cuando una vez te enojes?
Desde los cielos hiciste oír juicio; La tierra tuvo miedo y enmudeció,
Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar, Para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah
Ciertamente la cólera del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de la ira.
Prometed y pagad a Jehová vuestro Dios; Todos los que están alrededor de él, traigan ofrendas al Terrible.
Él cortará el espíritu de los príncipes; Terrible es a los reyes de la tierra.