El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 84 — Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de los hijos de Coré.
¡Cuán amables son tus moradas, Oh Jehová de los ejércitos!
Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.
Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Selah
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, Y en cuyo corazón están tus caminos.
Atravesando el valle de lágrimas, lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.
Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sión.
Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah
Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos; Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová; No quitará el bien a los que andan en integridad.
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.