El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 85 — Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré.
Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; Hiciste volver la cautividad de Jacob.
Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos sus pecados cubriste. Selah
Recogiste toda tu ira; Te apartaste del furor de tu enojo.
Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación, Y haz cesar tu enojo de nosotros.
¿Estarás airado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
¿No volverás a darnos vida, Para que tu pueblo se alegre en ti?
Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salvación.
Escucharé lo que hablará Jehová el Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la insensatez.
Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra tierra.
La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron.
La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos.
Jehová dará también el bien, Y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia irá delante de él, Y sus pasos nos darán el camino.