El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 88 — Cántico; salmo para los hijos de Coré; al músico principal; sobre Mahalat-leannot; masquil de Hemán ezraíta.
Oh Jehová, Dios de mi salvación, Día y noche clamo delante de ti.
Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi clamor.
Porque mi alma está hastiada de males, Y mi vida cercana al Seol.
Soy ya tenido por semejante a los que descienden a la fosa; Soy como un hombre sin fuerza,
Libre entre los muertos, Como los caídos que yacen en el sepulcro, De quienes no te acuerdas, Y que son cortados de tu mano.
Me has puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en los abismos.
Sobre mí ha pesado tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas. Selah
Has alejado de mí a mis conocidos; Me has puesto por abominación a ellos; Encerrado estoy, y no puedo salir.
Mis ojos se consumen por la aflicción; Te he invocado, oh Jehová, cada día; He extendido mis manos a ti.
¿Harás tú milagro a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah
¿Se contará en el sepulcro tu misericordia, O tu fidelidad en el Abadón?
¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas, Y tu justicia en la tierra del olvido?
Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, Y de mañana mi oración te prevendrá.
¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿Por qué escondes tu rostro de mí?
He sido afligido y moribundo desde mi juventud; He sufrido tus terrores, he sido conturbado.
Sobre mí han pasado tus iras, Y me han quebrantado tus terrores.
Me han rodeado como aguas todo el día; Al mismo tiempo me han cercado.
Has alejado de mí al amigo y al compañero, Y a mis conocidos has puesto en tinieblas.