El Libro de los Salmos es canónico en el judaísmo (Ketuvim) y el cristianismo (Antiguo Testamento), con su autoridad confirmada por manuscritos antiguos (Qumrán), el Nuevo Testamento y concilios (Hipona, Cartago). La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, sin embargo, tiene un canon más amplio que incluye el Salmo 151 como parte integrante del Salterio, aceptado como Santa Escritura también por las tradiciones Ortodoxa, Siríaca y Armenia, demostrando la diversidad histórica de los cánones bíblicos.
Salmos
Capítulo 89 — Masquil de Etán ezraíta.
Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.
Porque dije: La misericordia será edificada para siempre; En los cielos afirmarás tu fidelidad.
Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo:
Para siempre confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. Selah
Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová, Tu fidelidad también en la congregación de los santos.
Porque ¿quién en los cielos igualará a Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los dioses?
Dios es temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.
Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, Y tu fidelidad te rodea.
Tú señoreas la braveza del mar; Cuando se levantan sus ondas, tú las aquietas.
Tú quebrantaste a Rahab como a un herido de muerte; Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.
Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
El norte y el sur, tú los creaste; El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.
Tuyo es el brazo poderoso; Fuerte es tu mano, enaltecida tu diestra.
Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.
En tu nombre se alegrará todo el día, Y en tu justicia será enaltecido.
Porque tú eres la gloria de su potencia, Y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder.
Porque Jehová es nuestra defensa, Y el Santo de Israel es nuestro Rey.
Entonces hablaste en visión a tu santo, Y dijiste: He puesto el socorro sobre un poderoso; He enaltecido a un escogido de mi pueblo.
He hallado a David mi siervo; Lo he ungido con mi santa aceite.
Mi mano estará siempre con él; Mi brazo también lo fortalecerá.
No lo oprimirá el enemigo, Ni hijo de iniquidad lo afligirá.
Quebrantaré delante de él a sus enemigos, Y heriré a los que le aborrecen.
Mi fidelidad y mi misericordia estarán con él, Y en mi nombre será enaltecido su poder.
Asimismo pondré su mano sobre el mar, Y sobre los ríos su diestra.
Él me clamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salvación.
Yo también le pondré por primogénito, El más alto sobre los reyes de la tierra.
Para siempre le conservaré mi misericordia, Y mi pacto será firme con él.
Pondré su descendencia para siempre, Y su trono como los días de los cielos.
Si sus hijos dejaren mi ley, Y no anduvieren en mis juicios;
Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos,
Entonces visitaré con vara su transgresión, Y con azotes su iniquidad.
Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi fidelidad.
No violaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
Una vez he jurado por mi santidad, Y no mentiré a David.
Su descendencia será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí.
Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. Selah
Mas tú desechaste y menospreciaste; Te has airado contra tu ungido.
Has aborrecido el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta el suelo.
Has derribado todos sus vallados; Has puesto en ruinas sus fortalezas.
Todos los que pasan por el camino lo saquean; Es afrenta a sus vecinos.
Has exaltado la diestra de sus enemigos; Has alegrado a todos sus adversarios.
Además, has embotado el filo de su espada, Y no lo has hecho estar en pie en la batalla.
Haz hecho cesar su gloria, Y has echado su trono por tierra.
Has acortado los días de su juventud; Le has cubierto de vergüenza. Selah
¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como fuego?
Acuérdate de cuán breve es mi tiempo; ¿Por qué habrás creado en vano a todos los hijos de los hombres?
¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su alma del poder del Seol? Selah
¿Dónde están, oh Señor, tus misericordias antiguas, Que juraste a David en tu fidelidad?
Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; Acuérdate de que llevo en mi seno la afrenta de todos los pueblos fuertes;
Con que tus enemigos, oh Jehová, han afrentado, Con que han afrentado los pasos de tu ungido.
Bendito sea Jehová para siempre. Amén y Amén.