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A diferencia del canon protestante y católico, la tradición etíope (Iglesia Ortodoxa Tewahedo) incluye en su Antiguo Testamento una colección de escritos sapienciales conocida como 'Messalë' (መሣሌ), que corresponde al Libro de Proverbios, pero con un orden y extensión particulares. En el canon etíope, el Messalë frecuentemente se posiciona de forma distinta, pudiendo aparecer junto a otros libros de sabiduría como Säyfon (Eclesiástico) y Tägsas (Sabiduría de Salomón). Aunque el contenido central corresponde a los Proverbios canónicos, la tradición manuscrita etíope preserva variaciones textuales y una organización capitular que refleja la antigua tradición de la Iglesia de Etiopía. En esta colección etíope, el Messalë corresponde específicamente a los capítulos 1–24 del Libro de Proverbios, mientras que los capítulos 25–31 son conocidos como Tägsas.

Messalë (Proverbios 1–24)

Capítulo 1 — Prólogo y exhortación a la sabiduría

1

Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel,

2

para conocer sabiduría y doctrina, para comprender las razones prudentes,

3

para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad;

4

para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura.

5

Oirá el sabio, y aumentará el saber; y el entendido adquirirá consejo,

6

para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos oscuros.

7

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

8

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre;

9

porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello.

10

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.

11

Si dijeren: Ven con nosotros, yacemos para sangre, acechamos al inocente sin motivo;

12

los tragaremos vivos como el Seol, y enteros, como los que caen en un abismo;

13

hallaremos toda clase de preciosas riquezas, llenaremos nuestras casas de despojos;

14

echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa,

15

hijo mío, no andes en el camino con ellos, aparta tu pie de sus veredas,

16

porque sus pies corren hacia el mal, y van veloces para derramar sangre.

17

Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave;

18

pero ellos a su propia sangre acechan, y a sus almas ponen asechanza.

19

Tales son las sendas de todo el que sigue la codicia; la cual quita la vida de sus dueños.

20

La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas;

21

clama en los principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.

22

¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia?

23

Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras.

24

Por cuanto llamé, y no quisisteis oír; extendí mi mano, y no hubo quien atendiese;

25

sino que desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis;

26

también yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;

27

cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.

28

Entonces me invocarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán.

29

Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová,

30

ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía;

31

comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos.

32

Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los insensatos los echará a perder;

33

mas el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

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Messalë (Provérbios (1–24) em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible