A diferencia del canon protestante y católico, la tradición etíope (Iglesia Ortodoxa Tewahedo) incluye en su Antiguo Testamento una colección de escritos sapienciales conocida como 'Messalë' (መሣሌ), que corresponde al Libro de Proverbios, pero con un orden y extensión particulares. En el canon etíope, el Messalë frecuentemente se posiciona de forma distinta, pudiendo aparecer junto a otros libros de sabiduría como Säyfon (Eclesiástico) y Tägsas (Sabiduría de Salomón). Aunque el contenido central corresponde a los Proverbios canónicos, la tradición manuscrita etíope preserva variaciones textuales y una organización capitular que refleja la antigua tradición de la Iglesia de Etiopía. En esta colección etíope, el Messalë corresponde específicamente a los capítulos 1–24 del Libro de Proverbios, mientras que los capítulos 25–31 son conocidos como Tägsas.
Messalë (Proverbios 1–24)
Capítulo 19
Mejor es el pobre que anda en su integridad, que el de perversos labios y necio.
No es bueno hacer algo sin saber por qué; y el que se apresura con sus pies, peca.
La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se enoja su corazón.
Las riquezas traen muchos amigos; mas el pobre es apartado de su amigo.
El testigo falso no quedará impune, y el que habla mentiras no escapará.
Muchos buscan el favor del generoso, y cada uno es amigo del hombre que da.
Todos los hermanos del pobre le aborrecen; ¡cuánto más sus amigos se alejarán de él! Buscará la palabra, y no la hallará.
El que posee entendimiento ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el bien.
El testigo falso no quedará impune, y el que habla mentiras perecerá.
No es propio del necio el vivir deleitosamente; ¡cuánto menos el que el siervo tenga dominio sobre los príncipes!
La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.
Como rugido de cachorro de león es la ira del rey; mas su benevolencia es como rocío sobre la hierba.
El hijo necio es calamidad del padre, y las rencillas de la mujer son una gotera continua.
La casa y las riquezas son herencia de los padres; mas de Jehová es la mujer prudente.
La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre.
El que guarda el mandamiento guarda su alma; mas el que menosprecia sus caminos morirá.
El que tiene piedad del pobre presta a Jehová, y él le pagará su beneficio.
Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo.
El de gran ira llevará el castigo; porque si lo libras, tendrás que hacerlo de nuevo.
Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.
Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá.
El contentamiento del hombre es su bondad; mas mejor es el pobre que el mentiroso.
El temor de Jehová es para vida, y con él vivirá lleno de reposo el hombre, y no será visitado de mal.
El perezoso esconde su mano en el seno; aun a su boca no la llevará.
Hieres al escarnecedor, y el simple se hará avisado; corriges al entendido, y entenderá la ciencia.
El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, es hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.
Cesa, hijo mío, de oír la enseñanza que induce a desviarte de las razones de sabiduría.
El testigo perverso se burlará del juicio; y la boca de los impíos encubre iniquidad.
Preparados están juicios para los escarnecedores, y azotes para las espaldas de los necios.