En el Canon Etíope Tewahedo Ortodoxo, los capítulos 25 a 31 del libro de Proverbios se separan como un libro independiente llamado 'Täagsas' (ጠግሳስ). Esta sección es conocida como 'Los Proverbios de Salomón que copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá'. Los cánones occidentales (protestante y católico) no separan estos capítulos como un libro distinto, manteniéndolos dentro del libro único de Proverbios.
Täagsas (Proverbios 25–31)
Capítulo 4
Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un león.
Por la rebelión de la tierra, sus príncipes son muchos; Mas por el hombre entendido y sabio, la estabilidad es duradera.
El hombre pobre que oprime a los pobres, Es como lluvia que arrastra y no deja pan.
Los que dejan la ley alaban a los impíos; Mas los que guardan la ley los combaten.
Los hombres malos no entienden el juicio; Mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.
Mejor es el pobre que camina en su integridad, Que el de perversos caminos y rico.
El que guarda la ley es hijo entendido; Mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
El que aumenta sus riquezas con usura y crecida, Para el que se compadece de los pobres las guarda.
El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.
El que hace errar al justo en mal camino, Caerá él en su misma fosa; Mas los perfectos heredarán el bien.
El rico es sabio en su propia opinión; Mas el pobre entendido lo escudriña.
Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; Mas cuando los impíos se levantan, los hombres son probados.
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.
León rugiente y oso hambriento, Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.
El príncipe falto de entendimiento es también un gran opresor; Mas el que aborrece la avaricia prolongará sus días.
El hombre cargado de sangre de alma, Huirá hasta la fosa, y nadie lo detendrá.
El que camina en integridad será salvo; Mas el de perversos caminos caerá en alguno.
El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza.
El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.
Hacer acepción de personas no es bueno; Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre.
El hombre que se apresura a enriquecerse tiene un ojo maligno, No sabe que la pobreza ha de venir sobre él.
El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia Que el que lisonjea con la lengua.
El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad, Compañero es del hombre destructor.
El altivo de ánimo suscita contiendas; Mas el que confía en Jehová prosperará.
El que confía en su propio corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría será librado.
El que da al pobre no tendrá pobreza; Mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.
Cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden; Mas cuando ellos perecen, los justos aumentan.