En el Canon Etíope Tewahedo Ortodoxo, los capítulos 25 a 31 del libro de Proverbios se separan como un libro independiente llamado 'Täagsas' (ጠግሳስ). Esta sección es conocida como 'Los Proverbios de Salomón que copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá'. Los cánones occidentales (protestante y católico) no separan estos capítulos como un libro distinto, manteniéndolos dentro del libro único de Proverbios.
Täagsas (Proverbios 25–31)
Capítulo 6 — Palabras de Agur, hijo de Jaqué
Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal:
Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, Y no tengo entendimiento de hombre.
Yo no he aprendido sabiduría, Ni conozco la ciencia del Santo.
¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?
Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan.
No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso.
Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera:
Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;
No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.
No acuses al siervo ante su señor, No sea que te maldiga, y seas hallado culpable.
Hay generación que maldice a su padre, Y a su madre no bendice.
Hay generación que es limpia en su propia opinión, Pero no está lavada de su inmundicia.
Hay generación cuyos ojos son altivos, Y cuyos párpados están levantados.
Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra y a los menesterosos de entre los hombres.
La sanguijuela tiene dos hijas que claman: ¡Dame, Dame! Tres cosas hay que nunca se sacian, a la verdad cuatro que nunca dicen: ¿Basta?
El Seol, la matriz estéril, la tierra que nunca se sacia de agua, y el fuego que jamás dice: ¿Basta?
Ojos que se burlan del padre, y desprecian la enseñanza de la madre, Los cuervos del valle los sacarán, y los hijos del águila los comerán.
Tres cosas me son ocultas, a la verdad cuatro que no entiendo:
El rastro del águila en el cielo, el rastro de la culebra sobre la peña, el rastro de la nave en medio del mar, y el rastro del hombre en la doncella.
Tal es el camino de la mujer adúltera: Come, limpia después su boca, y dice: No he hecho maldad.
Por tres cosas se alborota la tierra, y por la cuarta no puede sufrir:
Por el siervo cuando reina; Por el necio cuando se sacia de pan;
Por la mujer odiada cuando se casa; Y por la sierva cuando hereda a su señora.
Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, Pero las más sabias:
Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida;
Los conejos, pueblo nada esforzado, Y ponen su casa en la peña;
Las langostas, que no tienen rey, Y salen todas por cuadrillas;
La araña que atrapas con la mano, Y está en palacios de rey.
Tres cosas hay de hermoso andar, y la cuarta pasea muy bien:
El león, fuerte entre todos los animales, Que no vuelve atrás por nada;
El lebrón, el cabrón, y el rey, al que nadie resiste.
Si neciamente has ensalzado, o has pensado mal, Pon la mano sobre tu boca.
Ciertamente el batir de la leche produce manteca, Y el apretar de la nariz produce sangre; Así el apretar de la ira produce contienda.