En el Canon Estrecho de la Iglesia Ortodoxa Etíope, la Sabiduría de Salomón es un libro canónico incuestionable, enumerado entre los cinco 'Libros de Salomón', junto a Proverbios (dividido en Messale y Täagsas), Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. En las tradiciones Católica y Ortodoxa Oriental, se considera deuterocanónico, mientras que en el Protestantismo se clasifica como apócrifo.
Sabiduría de Salomón
Capítulo 10 — La Sabiduría Protegió a los Justos desde Adán hasta Moisés
Ella protegió al primer padre del mundo, único creado, y lo libró de su transgresión,
dándole poder para dominar sobre todas las cosas.
Pero, al apartarse de ella un impío en su ira, se perdió por la cólera con que mató a su hermano.
Cuando la tierra fue inundada a causa de él, la Sabiduría la salvó de nuevo, sirviéndose de la frágil madera para guiar al justo.
Cuando las naciones, unidas en maldad, fueron confundidas, la Sabiduría reconoció al justo y le conservó íntegro ante Dios, y en su amor filial lo mantuvo firme.
Al perecer los impíos, libró al justo, que se escapó del fuego que descendió sobre las cinco ciudades;
de su maldad, la tierra desierta conserva aún el testimonio: plantas que dan fruto sin sazón; y la estatua de sal, que recuerda a un alma incrédula.
Por haber desdeñado la sabiduría, no sólo perdieron la ciencia del bien, sino que dejaron a los hombres un monumento de su necedad; para que sus extravíos no pudieran ocultarse.
En cambio, la Sabiduría libró del mal a los que la honraban.
Al justo que huía de la ira de su hermano, ella le guió por caminos rectos; le mostró el reino de Dios y le dio el conocimiento de las cosas santas; le enriqueció en sus trabajos y multiplicó el fruto de sus fatigas.
En la codicia de los que le explotaban, se puso a su lado y le hizo rico.
Le protegió de sus enemigos y le puso a salvo de los que le acechaban, le dio la victoria en un duro combate, para que supiera que más que todo puede la piedad.
No le abandonó cuando fue vendido, sino que le libró del pecado. Bajó con él a la cárcel,
y no le dejó en las cadenas, hasta darle el cetro del reino y el poder contra sus opresores, mostrando que eran mentirosos los que le acusaron, y dándole una gloria eterna.
Ella libró al pueblo santo y a la raza sin mancha de la nación opresora;
entró en el alma del siervo del Señor, se opuso a reyes terribles con prodigios y señales,
dio a los santos el salario de sus trabajos, los guió por un camino maravilloso, fue para ellos nube durante el día y resplandor de estrellas durante la noche,
les hizo pasar el mar Rojo, los condujo a través de las grandes aguas,
sumergió a sus enemigos, los arrojó de lo más profundo del mar.
Así los justos despojaron a los impíos; cantaron himnos, Señor, a tu santo nombre, y alabaron a una tu brazo vencedor.
Porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos y desató la lengua de los lactantes.