En el Canon Estrecho de la Iglesia Ortodoxa Etíope, la Sabiduría de Salomón es un libro canónico incuestionable, enumerado entre los cinco 'Libros de Salomón', junto a Proverbios (dividido en Messale y Täagsas), Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. En las tradiciones Católica y Ortodoxa Oriental, se considera deuterocanónico, mientras que en el Protestantismo se clasifica como apócrifo.
Sabiduría de Salomón
Capítulo 12
Tu espíritu incorruptible está en todas las cosas.
Por eso corriges poco a poco a los que caen, les recuerdas y amonestas en aquello mismo en que pecan, para que, abandonando el mal, crean en ti, Señor.
A los antiguos habitantes de tu santa tierra, a quienes aborrecías,
por practicar odiosas obras de hechicería y ritos impíos,
asesinos despiadados de sus hijos, devoradores de entrañas humanas en festines de carne, iniciados en orgías de sangre,
a esos padres asesinos de criaturas indefensas, quisiste exterminarlos por mano de nuestros padres,
para que esta tierra, la más preciada de todas a tus ojos, acogiera una colonia digna de los hijos de Dios.
Pero también a ellos, como a hombres, los perdonaste, y enviaste avispas como avanzadilla de tu ejército para exterminarlos poco a poco.
No era que no pudieras someter a los impíos a los justos en la guerra, o exterminarlos con bestias feroces o con una sola palabra severa.
Pero, juzgándolos poco a poco, les dabas ocasión de arrepentimiento, aunque sabías que eran malos de nacimiento, que su maldad era innata y que su modo de pensar no cambiaría jamás.
Porque era una raza maldita desde el principio, y no era por respeto a nadie por lo que los perdonabas.
Porque, ¿quién te dirá: «¿Qué has hecho?» ¿quién te discutirá tu sentencia? ¿quién te acusará por haber destruido naciones que tú mismo hiciste? ¿quién se enfrentará a ti como abogado de los injustos?
Porque no hay otro Dios fuera de ti, que cuida de todos, para que le alegues que no has juzgado con justicia.
Ni rey ni príncipe puede enfrentarse a ti por los que has castigado.
Siendo justo, con justicia lo gobiernas todo, y condenar al que no merece castigo lo tienes por indigno de tu poder.
Tu fuerza es el principio de la justicia, y tu dominio universal te hace perdonar a todos.
Despliegas tu fuerza cuando no se cree en la plenitud de tu poder, y reprimes la audacia de los que lo conocen.
Tú, dueño del poder, juzgas con moderación, y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacerlo cuando quieras.
Con esta conducta has enseñado a tu pueblo que el justo debe ser humano, y has infundido a tus hijos una dulce esperanza, porque, cuando se peca, das lugar al arrepentimiento.
Pues si a los enemigos de tus siervos, merecedores de muerte, los trataste con tan gran consideración e indulgencia, dándoles tiempo y ocasión para que se convirtieran de su maldad,
¡con qué delicadeza juzgaste a tus hijos, cuyos padres hiciste depositarios de juramentos y alianzas llenas de promesas!
Así, mientras nos corriges, azotas diez mil veces más a nuestros enemigos, para que al juzgar nos acordemos de tu bondad, y al ser juzgados esperemos en tu misericordia.
Por eso los que vivían injustamente en una vida insensata, los atormentaste con sus propias abominaciones.
Ellos anduvieron extraviados por caminos de error, tomando por dioses a los animales más despreciables y repugnantes, engañados como niños faltos de razón.
Por eso, como a niños insensatos, los sometiste a un castigo irrisorio.
Pero los que no se escarmentaron con aquellas burlas, experimentarían un castigo digno de Dios.
Ellos, irritados por aquellas criaturas, al ver que eran los mismos animales por ellos adorados quienes les servían de tormento, reconocieron y confesaron al verdadero Dios, a quien antes habían negado conocer; por eso se cumplió en ellos la condena definitiva.