En el Canon Estrecho de la Iglesia Ortodoxa Etíope, la Sabiduría de Salomón es un libro canónico incuestionable, enumerado entre los cinco 'Libros de Salomón', junto a Proverbios (dividido en Messale y Täagsas), Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. En las tradiciones Católica y Ortodoxa Oriental, se considera deuterocanónico, mientras que en el Protestantismo se clasifica como apócrifo.
Sabiduría de Salomón
Capítulo 4
Mejor que ésta es la esterilidad acompañada de la virtud: la virtud deja un recuerdo inmortal, porque es conocida de Dios y de los hombres.
Cuando está presente, se la imita; cuando se va, se la echa de menos; eternamente, coronada triunfa, victoriosa en el combate por los premios inmaculados.
En cambio, la numerosa prole de los impíos no será de provecho; los vástagos bastardos no echarán hondas raíces ni afianzarán sólidos cimientos.
Aunque por algún tiempo echen ramas, luego, puestos a merced de los vientos, serán sacudidos por el huracán y desarraigados por la fuerza de los vientos.
Sus ramas serán quebradas antes de sazón, su fruto será insípido, no apto para nada, no servirá para comer.
Porque los hijos nacidos de uniones ilícitas son testigos de la maldad contra sus padres en el día del juicio.
En cambio el justo, aunque muera prematuramente, hallará descanso.
No es la larga vida la que honra la vejez, ni el número de años la medida de la ancianidad;
las canas son la inteligencia, y la ancianidad, una vida sin mancha.
Agradó a Dios, fue amado de él, y, viviendo entre pecadores, fue llevado.
Arrebatado, para que la malicia no pervirtiera su inteligencia ni el engaño sedujera su alma.
El fascinamiento de la frivolidad oscurece el bien, y el torbellino de la concupiscencia pervierte la mente ingenua.
Llegado a la perfección en breve tiempo, llenó largos años;
porque su alma era agradable al Señor, por eso se apresuró a sacarlo de en medio de la maldad.
Los pueblos vieron esto y no comprendieron, ni meditaron que la gracia y la misericordia acompañan a sus elegidos y que él visita a sus santos.
El justo difunto condena a los impíos que viven; la juventud pronto llegada a la perfección, la larga vejez del injusto.
Ellos verán el fin del sabio, mas no comprenderán el designio del Señor acerca de él, ni para qué le puso a salvo.
Verán y despreciarán; pero el Señor se reirá de ellos.
Después se convertirán en cadáveres deshonrados y en objeto de oprobio eterno entre los muertos; porque los arrojará enmudecidos por tierra, los sacudirá fuera de los cimientos: quedarán reducidos a la nada, entregados a la angustia, y su recuerdo perecerá.
Llenos de espanto comparecerán cuando se haga el cómputo de sus pecados, y sus crímenes se levantarán contra ellos para acusarles.