El libro de Eclesiastés (Cohélet) es parte de los libros sapienciales del Antiguo Testamento. Su canonicidad es aceptada por todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en el judaísmo se debatió su inclusión debido a su tono escéptico.
Eclesiastés
Capítulo 4
Volví yo entonces a mirar todas las opresiones que se hacen bajo el sol. Vi el llanto de los oprimidos sin que nadie los consuele; los opresores los tienen bajo su poder, sin que nadie los consuele.
Y tuve por más felices a los muertos que a los vivos,
y por más felices que unos y otros al que nunca llegó a ser, que no ha visto las malas obras que se hacen bajo el sol.
He visto que todo trabajo y toda habilidad en el trabajo no es sino rivalidad entre hombre y hombre. También esto es vanidad y atrapar vientos.
El necio se cruza de brazos y come su propia carne.
Más vale un puñado de descanso que las dos manos llenas de trabajo y fatiga.
Y he visto otra vanidad bajo el sol:
el que está solo, sin compañía, sin hijo ni hermano, y no cesa de afanar, y nunca se sacia de riquezas, y no se pregunta: «¿Para quién trabajo yo, y le niego placer a mi alma?» También esto es vanidad y penoso afán.
Más valen dos que uno solo, pues sacan mejor provecho de su trabajo.
Si el uno cae, el otro levanta a su compañero. ¡Ay del que está solo!, cuando cae, no tiene quien le levante.
Si dos duermen juntos, se calientan mutuamente; pero uno solo, ¿cómo se calentará?
Si uno es violentado, dos le resisten; la cuerda de tres ramales no se rompe fácilmente.
Más vale joven pobre y sabio, que rey viejo y necio, que no sabe ni dejarse aconsejar.
Porque de la prisión sale aquél para reinar, mientras que ése, aunque hubiera nacido rey en su reino, ha venido a ser pobre.
He visto a todos los que viven y andan bajo el sol, pasarse al lado del joven que les sucede,
siendo innumerable el pueblo de todos los que estuvieron antes; pero los que vengan después no se alegrarán con él. También esto es vanidad y atrapar vientos.