El Cantar de los Cantares, también conocido como el Cantar de Salomón o el Cántico de los Cánticos, es aceptado como canónico por todas las grandes tradiciones cristianas y por el judaísmo. El texto en español proporcionado sigue la traducción de la Biblia de Jerusalén, una traducción católica publicada por primera vez en español en 1967 y revisada en 1975 y 1998.
Cantar de los Cantares
Capítulo 6
- ¿Dónde se ha ido tu amado, oh la más bella de las mujeres? ¿Dónde se ha retirado tu amado, que lo busquemos contigo?
- Mi amado ha bajado a su huerto, a las eras de bálsamo, para pastar en los huertos y coger azucenas.
Yo soy de mi amado y mi amado es mío, él que pasta entre azucenas.
- Eres bella, amada mía, como Tirsa, graciosa como Jerusalén, imponente como ejércitos en orden.
Aparta de mí tus ojos, que me arrebatan. Tus cabellos, como rebaño de cabras que saltan por las laderas de Galaad.
Tus dientes, como rebaño de ovejas que suben de la fuente; todas con crías mellizas, ni una sola hay estéril.
Tus mejillas, tras tu velo, como gajo de granada.
«Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas, y las doncellas, sin número:
una sola es mi paloma, mi perfecta, única de su madre, preferida de la que la dio a luz.» La vieron las doncellas y llamáronla feliz, reinas y concubinas, y la alabaron.
- ¿Quién es ésta que asoma como la aurora, hermosa como la luna, radiante como el sol, imponente como ejércitos en orden?
- Bajé al jardín de los nogales para ver los frutos del valle, para ver si la viña había echado brotes, si los granados estaban en flor.
Y antes de saberlo, me puso en el carro de mi pueblo generoso.
- ¡Vuelve, vuelve, Sulamita! Vuelve, vuelve, que te miremos. - ¡Qué vais a ver en la Sulamita sino un coro de dos campamentos!